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Columna

Educación y pobreza

“¿Qué tipo de educación debe ser impartida? De calidad. Los estudiantes deben ser dotados de las herramientas necesarias para su formación como ciudadanos con valores…”.

Eduardo García Martínez

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¿Cuánto puede aportar la educación pública en un proceso de lucha contra la pobreza? Todo. Por supuesto, no es el único elemento de valor en ese procedimiento que tiene que estar marcado por la ambición, la acción, la determinación y el convencimiento, para que sea exitoso.

¿Qué tipo de educación debe ser impartida? De calidad. Los estudiantes deben ser dotados de las herramientas necesarias para su formación como ciudadanos con valores, útiles a la sociedad, dueños de autoestima, capaces de lograr competencias y habilidades para su propia evolución, y la de sus comunidades, su ciudad, su país.

Solo con una política pública vigorosa, transparente, convocante, que genere confianza y demuestre sus alcances con claridad, es posible ponerle el sello de éxito a una cruzada educativa que forme mejores seres humanos y contribuya a superar los avatares de la pobreza y dignifique la vida.

La educación de calidad no tiene que ver solo con el proceso de enseñanza / aprendizaje en el que interactúan el docente y el estudiante. Va mucho más allá. Requiere infraestructura con aulas adecuadas desde primera infancia, salas de innovación tecnológica, bibliotecas, escenarios deportivos, ludotecas, comedores, cocinas, energías limpias. Un ambiente especial.

La pobreza en Cartagena, que arropa a centenares de miles de personas, no ha tenido en la educación de calidad un aliado robusto a través del tiempo. Por el contrario, la educación se tornó en fortín político mientras la infraestructura de los colegios se fue deteriorando hasta niveles denigrantes.

Hoy las cosas están cambiando. No de manera casual. Hay una toma de conciencia en el gobierno de la ciudad sobre la necesidad de modificar la realidad de la educación en el Distrito de Cartagena. Se está rompiendo un paradigma, en alianza con el sector privado y la cooperación internacional.

El alcalde de Cartagena, Dumek Turbay Paz, busca dejar atrás un modelo de atraso en el campo educativo. Reemplazarlo por uno nuevo, vigoroso, que genere orgullo y contribuya como el que más a transformar la ciudad, sus niños, sus jóvenes, sus comunidades.

Es un sueño que comienza a convertirse en realidad. Remodelación de instituciones educativas, construcción de cinco mega colegios en zonas estratégicas, impulso a ambientes escolares cada vez más sanos, adecuada vida social y cultural comunitaria. Inversión por más de $400 mil millones en dos años. Parecía imposible. Pero es cierto.

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