Columna

La política energética y sus desvaríos

“A no ser que el presidente Petro quiera desafiar al altanero de Trump, exponiendo al país a las mismas represalias arancelarias...”.

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Amylkar D. Acosta M.
07 SEPT 2025 - 12:00 AM

Vamos a “reactivar el suministro de gas desde Venezuela”, ha dicho el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, cuando desde allá Colombia no ha recibido una sola molécula de gas, no se puede reactivar lo que nunca ha estado activo. Colombia cumplió su parte y durante 7 años (2008-2015), más allá de lo pactado, le suministro a Venezuela, en promedio, 150 MMPCD.

Además de los “retos técnicos, jurídicos y económicos, y en eso estamos concentrando la gestión pública”, que, según el ministro Palma, al afirmar que “no es un camino sencillo, pero estamos avanzando”, están de por medio las sanciones impuestas por EE.UU. a Venezuela, y solo con la aquiescencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) se podrá avanzar en dicho propósito. A no ser que el presidente Petro quiera desafiar al altanero de Trump, exponiendo al país a las mismas represalias arancelarias (25%) que les está aplicando a los países que le compren petróleo o gas a la dictadura de Nicolás Maduro.

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Ecopetrol le solicitó a la OFAC su autorización para importar gas desde Venezuela en noviembre de 2022 y sólo ha recibido la callada por respuesta.

Ante la afirmación del ministro Palma, de que se ha impuesto “el reto de traer la primera molécula de gas desde Venezuela antes de terminar el año”, cabe preguntarse qué ha cambiado desde agosto del año pasado, cuando el exministro Andrés Camacho aseguró ante el Congreso de la República, que “ni política, ni financiera o técnicamente vamos a poder importar gas desde Venezuela”. No es previsible que en el corto plazo Venezuela pueda disponer de la infraestructura necesaria para transportar el gas desde el oriente de su territorio, hasta empalmar con el desastrado gasoducto ‘Antonio Ricaurte’, en el estado Zulia, que toca rehabilitar, lo cual demanda una cuantiosa inversión que la quebrada PDVSA no está en condiciones de asumir. A ello se ha venido a sumar el endurecimiento de las sanciones de EE.UU. a Venezuela.

Por lo demás, la presidenta de la Junta directiva de Ecopetrol, Mónica de Greiff, ha sido categórica al afirmar en forma tajante que “nunca va a llegar gas de Venezuela a Colombia”. Lo descartó en forma terminante. Según ella, “Ecopetrol no puede importar gas de Venezuela por las sanciones que le impondría Estados Unidos a Ecopetrol”. Interrogado por esta circunstancia, el ministro Palma le salió al paso aseverando que “Ecopetrol, aunque es nuestra principal empresa, es un agente más para traer gas de Venezuela y no se necesita a Ecopetrol”. Y si no es Ecopetrol, quién importaría el gas.

Esta posición del ministro Palma va a contrapelo de la orden impartida por el propio presidente Gustavo Petro, quien en desarrollo de un consejo de ministros transmitido en directo, reprendió y le llamó la atención, jalándole la oreja, al presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, en los siguientes términos: “La orden que yo le doy al ministro de Minas es que mire a ver qué pasa en Ecopetrol y por qué no importa Ecopetrol el gas y compite. Competencias, dice el capitalismo”.

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