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Columna

¿A quién le conviene frenar el PEMP?

“Ahora esas mismas ‘fuerzas vivas’ arremeten sin recato contra el PEMP del Paisaje Cultural Fortificado de la Bahía...”.

Jaime Correa Vélez

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El de Cartagena, entre 45 centros históricos, es el más importante de Colombia sin Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP). Solo 9 no han logrado concretarse y 36 ya lo han adoptado.

La Declaratoria de Patrimonio Mundial de Cartagena en 1984 delimitó un paisaje natural alterado por el hombre, cuyo impacto fue reconocido como único y excepcional por su rol en las rutas de exploración y el comercio internacional de los siglos XVI, XVII y XVIII. Cartagena se debe a toda la gesta épica de los imperios Británico, Francés y Español, así como a la geopolítica dominada por los Estados Unidos desde la Revolución Industrial.

El PEMP es un estándar global del Comité de Patrimonio Mundial del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) y tiene varias escalas. Los Arquitectónicos, como el que desde 2015 ha permitido el desarrollo de los proyectos San Francisco y La Resistencia en Getsemaní, así como el que desde 2018 protege las Murallas del Sector Antiguo y el Castillo San Felipe de Barajas. Y los Urbanos, como el que desde 2005 se formula para el Centro Histórico en Cartagena.

Este último ha sido objeto de múltiples escaramuzas, como el mico que en 2012 le metieron para convertir la Base Naval en Hong Kong. En 2016 un alcalde al que le fascinaban los “Libros” volvió a empezar el proceso de cero, a su conveniencia. Un “creativo” secretario de Planeación hizo un cambiazo del PEMP en plena Navidad de 2019 para regalarle Torices a los pobrecitos gestores del Aquarela. Cartagena timoneó el barco del patrimonio en esos 3 episodios, verdaderos conciertos para delinquir con peligrosos actores en la sombra. Ahora esas mismas “fuerzas vivas” arremeten sin recato contra el PEMP del Paisaje Cultural Fortificado de la Bahía, que está a punto de ser adoptado. De la nada salen cíclicamente actores “despistados” denunciando a última hora que no los tuvieron en cuenta cuando ya la fiesta se acabó, pero llevan años participando en socializaciones plenamente documentadas.

Se ha destapado una descarada campaña desinformativa cuyo único objetivo es engañar groseramente a la opinión pública para perpetuar el caos urbano reinante en Cartagena. Venden con megáfono destemplado que habrá que pedir permiso en Bogotá hasta para hacer un andén y tocará construir con calicanto en todo el territorio del Distrito. ¡Hasta enarbolan la cuadrilonga para combatir el “Centralismo”… que nos está acabando!

Así que vamos a los hechos y datos. La zona de Delimitación Histórica cuestionada tiene 43.729,21 hectáreas. En ellas hay 23 “áreas afectadas” de conjuntos arquitectónicos militares, con anillos de “zona de influencia” que suman 280 hectáreas, 0.45% del territorio de 60.910 hectáreas de del Distrito de Cartagena. Solo 23 de 109.684 predios del distrito en este PEMP son Nivel 1 y tramitan su gestión ante MinCultura desde 2002. Apenas el 0,02% de todos los predios del Distrito de Cartagena. El resto va a las Curadurías Urbanas, que desde 2018 limitan la altura en el entorno dominado por San Felipe.

Son 20 años de valoración de nuestro patrimonio material e inmaterial. Múltiples beneficios derivan de estos PEMP, como financiación de programas y proyectos estratégicos de ciudad, planificación de largo plazo, concurrencia interinstitucional e indicadores de monitoreo. La superioridad cachaca ya fue superada en Colombia, con una mezcla cultural y étnica de profesionales que logra cosas extraordinarias todos los días. Es imperioso que el corazón del POT de Cartagena sea precisamente su patrimonio y no al revés. Esto explica semejante alboroto en el caldero, ¡claro, los cangrejos se están friendo!

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