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Columna

La ciencia pierde cada vez que una niña se rinde

“Cada niña que se rinde no solo pierde una oportunidad personal: la ciencia pierde una mirada, una idea...”.

Cristina Osorio Del Valle

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Cada 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, me hago una pregunta que no me deja tranquila: ¿cuántas niñas con talento para la ciencia estamos perdiendo sin darnos cuenta? No hablo de estadísticas lejanas, sino de historias que veo de cerca: en colegios, en aulas y en conversaciones con niñas que alguna vez dijeron “me gusta la ciencia”, pero que con el tiempo empezaron a dudar de sí mismas.

Los datos ayudan a dimensionar esta realidad. Aunque las mujeres somos más de la mitad de quienes se gradúan de la universidad, solo una de cada tres llega a dedicarse a la investigación científica. En áreas clave para el futuro, como la inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes, la participación femenina es aún menor. Estas cifras no hablan de falta de capacidad; hablan de barreras que se repiten, muchas veces de forma silenciosa, desde edades tempranas.

En el Caribe, muchas niñas no se alejan de la ciencia porque no les guste, sino porque no vieron a una mujer parecida a ellas dirigiendo un laboratorio, liderando un proyecto o tomando decisiones científicas. Porque aprendieron, casi sin notarlo, que esos espacios no estaban pensados para ellas.

Hace pocos días, una noticia recorrió los medios y nos llenó de orgullo: una ingeniera cartagenera hoy trabaja en la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio, NASA. Y entonces surge una pregunta inevitable: ¿cuántas más podrían llegar? ¿Cuántas niñas hoy en Bolívar tienen la misma curiosidad, la misma disciplina y el mismo potencial, pero no las condiciones para sostener ese sueño en el tiempo? Cada niña que se rinde no solo pierde una oportunidad personal: la ciencia pierde una mirada, una idea y una solución posible.

Por eso, en la Universidad Tecnológica de Bolívar no nos quedamos en la conmemoración. Acompañamos desde los colegios, impulsamos proyectos para nuestras investigadoras, trabajamos para que los referentes femeninos sean visibles y entendemos que la equidad no es un favor, sino una condición para el desarrollo.

Se estima que en las próximas décadas la mayoría de los empleos estarán ligados a áreas STEM (Science, Technology, Engineering, Mathematics). Si no logramos que más niñas accedan a estos campos, estaremos desperdiciando talento esencial para nuestra región. Y lo digo también como mamá: quiero que mi hija crezca sabiendo que la ciencia también fue pensada para ella.

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