Hay una frase que se repite con demasiada frecuencia cuando uno habla con empresarios: “Ideas hay… lo que falta es cómo financiarlas”.
Y aunque suene simple, ahí está uno de los mayores cuellos de botella del crecimiento empresarial.
No es un tema menor. La evidencia ha sido consistente, las empresas que acceden a financiamiento en etapas tempranas crecen más rápido, generan más empleo y tienen mayores probabilidades de sostenerse. No porque el crédito sea la solución a todo, sino porque habilita lo que de otra manera no ocurre.
Permite invertir, tecnificarse, contratar y resistir. En otras palabras, permite evolucionar.
Y ese es, justamente, el punto en el que hoy se encuentra buena parte del tejido empresarial en Cartagena y Bolívar.
Más aún en un entorno donde las condiciones financieras exigen mayor cuidado. El acceso al crédito no solo depende de la intención de crecer, sino de que existan mecanismos que lo hagan viable y responsable. Por eso hay una conexión que no podemos perder de vista, la formalidad como puerta de entrada al crecimiento real.
Pero la formalidad, por sí sola, no transforma empresas. Lo que las transforma es lo que viene después, acceso a mercados, conocimiento y, especialmente, financiamiento en condiciones adecuadas. En esa lógica se enmarca la alianza entre la Cámara de Comercio de Cartagena y Bancóldex, a través de la línea Mi empresa avanza.
Una línea pensada para micros y pequeñas empresas formales, con recursos para capital de trabajo y modernización, y con un elemento clave, los recursos aportados por la Cámara permiten reducir la tasa de interés, facilitando el acceso en mejores condiciones. Ese detalle hace toda la diferencia.
Esto no es solo crédito. Es acceso en condiciones más justas.
Es entender que un empresario no se queda pequeño por falta de ideas, sino muchas veces por falta de herramientas.
Porque un crédito, bien usado, puede ser determinante: más capacidad, más estabilidad, una empresa que no se estanca.
El desarrollo económico no se construye únicamente desde grandes inversiones. Se construye desde miles de pequeñas decisiones empresariales que, cuando encuentran respaldo, transforman comunidades.
Porque, en últimas, el crecimiento empresarial no es aleatorio.
Es el resultado de decisiones, pero también de condiciones.
Y garantizar mejores condiciones de acceso es lo que permite que más empresas pasen de tener ideas a construir verdaderas historias de crecimiento.
*Presidenta ejecutiva de la Cámara de comercio Cartagena.

