El director Giovanni Pastrone estrena ‘Cabiria’ en 1914. Según el periódico El Porvenir, la película se proyecta en el Teatro Variedades el viernes 21 de julio de 1916; es decir, ya va a ser un siglo que el público cartagenero se fascinó con el ‘colosalismo’ de los decorados, las tramoyas, los escenarios y la puesta en cámara de lo que hoy conocemos como el espectáculo cinematográfico.
El Teatro Variedades funcionaba desde 1905 en un lote ubicado frente al Camellón de los Mártires y en lo que corresponde a los conventos de La Veracruz y de San Francisco. Al decir del historiador Raúl Porto Cabrales en su texto ‘Génesis y evolución del cine en Cartagena 1897 - 1960’, el mencionado lote era propiedad de Bernardo Porto González, quien lo alquiló al empresario cinematográfico Belisario Díaz; de manera que El Variedades fue uno de los primeros salones con una cartelera cinematográfica permanente. Ir al cine, se consolidó como costumbre diaria en este puerto.
El teatro tenía una estructura de madera semicircular para luneta y palcos, junto con ante-palcos, tras-palcos y galería donde el público disfrutó del cine mudo con películas como: ‘La máscara de los dientes blancos’, ‘La moneda rota’, ‘Aura o las violetas’ y ‘El hijo del sheik’. Para entonces, Francia e Italia eran los principales centros de producción cinematográfica de alcance mundial. Así fue hasta la aparición de la Primera Guerra Mundial (1914 - 1918), cuando Hollywood y el cine norteamericano ocupan tal lugar.
Cabiria es una niña de la nobleza romana, esclavizada por los cartagineses, junto a su aya Croessa. Cuando Cartago es sometida por Roma, Cabiria obtiene su libertad. La película está dividida en cuatro partes, para una duración de poco más de dos horas, y pone en escena héroes, villanos y personajes que forman parte de la llamada ‘Era de la Antigüedad’, cual tema recurrente desde el siglo XIX en cuentos infantiles, textos escolares de historia y creencias populares en general.
Al Variedades llegaron de Italia títulos como ‘Quo Vadis’, estrenado en 1912; ‘Los últimos días de Pomeya’, vista en 1913; y ‘Nerón y Agripina’, proyectada en 1914. Otras películas como ‘Nerón’ y ‘Espartaco’ fueron estrenadas en el Teatro Olimpia, también en 1914. Eran tiempos en que el decorado lo era todo en el cine que, todavía, tenía mucho de teatro en sus técnicas de realización. De hecho, el diálogo creativo entre directores y los más famosos escenógrafos provenientes del teatro, devino en un género fílmico conocido como ‘Peplum’ o películas de ‘espada y sandalia’.
Era cine mudo, pero ruidoso. La bulla comenzaba en el Camellón de los Mártires cuando una banda ‘chupa cobre’ jalaba al público a la taquilla para comprar una boleta. Así, hasta que en la pantalla aparecía Nerón quemando Roma con un porro de fondo musical.

