El ingeniero francés Jean Bottagisio, junto con un grupo de ingenieros hidráulicos de la Universidad Nacional de Colombia, diseñó entre los años 1957 y 1963 una maqueta hidráulica a escala, que tenía unas bombas hidráulicas y que, al prenderla, simulaba las corrientes marinas; este modelo físico representaba la zona costera de Cartagena, desde La Boquilla hasta el espolón de Iribarren, frente a la costa del Hotel Caribe, en el barrio de Bocagrande.
En esta maqueta se simulaban las corrientes marinas y el transporte de sedimentos, principalmente las arenas provenientes del norte, influenciadas por la dinámica litoral y el aporte del río Magdalena.
El trabajo de Bottagisio fue pionero en Colombia por las siguientes razones:
- Introdujo el uso de la modelación física costera en el país.
- Permitió tomar decisiones basadas en evidencia experimental.
- Sentó las bases para futuros proyectos de ingeniería marítima.
Para diseñar las defensas costeras, se ensayaron en la maqueta hidráulica diversas soluciones:
1. Muros paralelos a la costa.
2. Espolones rectos, perpendiculares a la costa.
3. Combinaciones.
De estas alternativas, la que mostró mejores resultados fue el espolón en forma de T, debido a que:
1. Disipa la energía del oleaje mediante la cabeza de la T, que reduce la fuerza de las olas antes de que lleguen a la playa.
2. Retiene la arena, actuando como una trampa que disminuye el transporte litoral.
3. Favorece la formación de playas artificiales más estables.
La construcción de estos espolones en forma de T comenzó a partir de 1964, en una época en la que Cartagena enfrentaba un fuerte proceso de erosión costera.
Pude conocer tanto al ingeniero Bottagisio como la maqueta hidráulica. En ese entonces, siendo profesor en la Universidad de Cartagena, surgió el interés académico por visitar este modelo, lo que me permitió acercarme directamente a su trabajo.
Dado que el ingeniero Bottagisio ya no se encuentra entre nosotros y que la maqueta original no está disponible, resulta prudente que los diseñadores y constructores del Malecón del Mar en desarrollo consideren apoyarse en la experiencia técnica del CIOCH, de la Armada Nacional. Este tipo de acompañamiento puede contribuir a evaluar con mayor rigor si las soluciones planteadas responden adecuadamente a las condiciones del entorno marino y garantizar así la funcionalidad y sostenibilidad de la obra.
Conviene recordar que la planificación costera exige no solo innovación, sino también memoria histórica y aprendizaje técnico acumulado. Como bien lo expresó George Santayana:: “Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo”. Integrar ese conocimiento previo en las decisiones actuales no es un gesto de cautela excesiva, sino una muestra de responsabilidad con el territorio y con las generaciones futuras.
