Columna

Otra vez

“La casa Lelarge ha sido devastada casi en su totalidad ante la vista de todos, en un descarado proceso de desmantelamiento…”.

Eduardo García Martínez

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En más de una ocasión he escrito sobre el lamentable estado de algunas reliquias arquitectónicas de Cartagena, específicamente la que albergó a la Escuela Rafael Núñez, sobre la avenida Pedro de Heredia, y la Casa del Consulado, localizada en la calle del Sargento Mayor del Centro Histórico. La primera fue diseñada por el afamado arquitecto francés Gastón Lelarge, quien vivió años en la ciudad, y la segunda un bien patrimonial de la época colonial al borde del colapso. Ambas edificaciones son propiedad del departamento de Bolívar, pero, como queda dicho, se levantan en el territorio de su capital.

Es lamentable, por decir lo menos, que teniendo Cartagena un patrimonio arquitectónico colonial y republicano reconocido a nivel mundial, también se le adviertan lunares tan protuberantes. Tanto la casa Lelarge del Pie de La Popa, como la Casa del Consulado, son piezas de gran valía en el acervo cultural/patrimonial de la ciudad. Aun así, llevan años consumiéndose en el olvido, condenadas a una suerte triste y lastimosa.

La casa Lelarge fue diseñada y construida entre 1925 y 1926 en los entonces extramuros de la ciudad, mientras la Casa del Consulado se levantó a finales del siglo XVIII para servir de sede al Consulado de Comercio de Cartagena, que abrió sus puertas en 1795, aprobado por la Corona española a pedido de notables locales encabezados por el acaudalado José Ignacio de Pombo. Buscaba este organismo, cuyos miembros se enfrentaban el centralismo santafereño, impulsar el comercio, la agricultura y la industria en esta parte del Virreinato de la Nueva Granada.

La casa Lelarge ha sido devastada casi en su totalidad ante la vista de todos, en un descarado proceso de desmantelamiento que incluye techos, puertas, ventanas y piezas de madera recia. Convertida en triste cascarón, se niega a caer de manera definitiva, amparada en los materiales que se utilizaron en su construcción. Lelarge debe estar debatiéndose, en territorios del más allá, en una dualidad de alegría y tristeza. Lo primero por la estupenda restauración del edificio que diseñó para ser sede del Club Cartagena /frente al parque del Centenario/, y que ahora hace parte del lujoso Hotel Four Seasons Cartagena, y lo segundo por el lamentable estado de la casa que ideó para ser la escuela Rafael Núñez.

En alguna ocasión propuse que la Casa del Consulado se restaurara, con cooperación internacional, para que albergara los tesoros rescatados del Galeón San José, Ni lo uno ni lo otro. La enorme casa continúa su rumbo al desplome definitivo, mientras las muchas riquezas del galeón siguen sumergidas en el mar Caribe.

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