Columna

Cajibío

“No podemos seguir siendo gobernados bajo las falacias, ni las mentiras y mucho menos con la escasez fiscal autoinfligida...”.

Orlando Bustillo Pareja

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Cajibío, ciudad cultural y musical, en la etnia Nasa, significa “caja de viento” por su clima. Lo que sucede en el suroccidente de Colombia y en otras latitudes del país es resultado de pérdida de autoridad del Gobierno que no tiene brújula sobre cómo debe guiar un pueblo. La “paz total” -en la que se sienta a la mesa con más 30 grupos ilegales sin ideas políticas, negociantes del crimen- demostró ser un fracaso “total” en un país sediento de paz, un país complejo pero hermoso, con toda una flora y fauna envidiable, todos los climas, rodeado de agua, que debe ser protegido por el Estado en toda su extensión. El Estado debe cumplir este propósito con los ciudadanos, quienes formamos la nación. Cada uno con sus profesiones, artes y oficios, muchas buenas personas para gestionar lo público y privado, pero necesitan ser protegidas. Duele ver cómo se ha perdido o no hemos podido recuperar nuestro territorio; duele Panamá, perdida en una circunstancias que hoy son lamentables recordarlas. Revisando el programa y los planes de Estado de los diferentes candidatos, Paloma Valencia tiene muy claro el “cómo” hacer las cosas y eso es lo importante: saber, no improvisar. Tengo una esperanza enorme de ver a esta mujer dirigir nuestro país, pero no por eso quiero decir que los otros candidatos, salvo el heredero del actual gobierno, no entienden la importancia de la seguridad. No podemos seguir siendo gobernados bajo las falacias, ni las mentiras y mucho menos con la escasez fiscal autoinfligida con propósitos malignos, deteriorando las finanzas de nuestros impuestos solo para comprar conciencias; ejemplo: el famoso “shu shu shu” de la salud que terminó replicándose en otros sectores. Un país que ha sido desmembrado por fuerzas oscuras en rincones del país y allende la frontera porosa de nuestra Colombia. “Dentro del fuego están los espíritus, cada uno revestido de la llama que le abrasa”, Infierno, Canto XXVI, Dante Alighieri. El señor Petro trata de perpetuarse en el poder, los ciudadanos debemos defender de todas las maneras posibles el Estado Social de Derecho conseguido con tanto esfuerzo en 1991, en una de las constituciones más garantes del mundo; dentro de ella podemos hacer las modificaciones para un nuevo contrato social, sin tener que recurrir a desbaratar el camino andado. Nos debemos oponer al tal poder constituyente, la autocracia y la perpetuidad. Debemos propender por que el nuevo gobierno y los que vengan después -porque esto en cuatro años no se arregla, pero puede mejorar- consigan construir lo que el señor Petro destruyó. Hay que volver a tener en cada ministerio y oficina del Estado a los mejores, con conocimiento y experiencias. Este 31 de mayo es fundamental para el país y su historia. Que el grito de la tribuna “fuera Petro” se escuche en el silencio de las urnas con el voto de cada uno pensando en Cajibío y todos los municipios que han caído en la zozobra y el desconcierto del miedo. PS: elecciones 2026, sí; Asamblea Constituyente, no.

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