Inés no es un personaje creado para llamar la atención sobre la crisis de salud en que nos sumió este gobierno indolente. No. Inés es una persona de carne y hueso; tiene apellidos y un hogar con su esposo y su hijo. Inés trabaja en Fedegán, donde maneja con diligencia el área presupuestal del Fondo del Ganado.
Hoy enfrenta una situación de salud que afecta seriamente su calidad de vida. A partir de un episodio de vértigo a finales de 2023, en abril del 24 le diagnosticaron un tumor benigno en el oído medio con compromiso de cavidad nasal y senos paranasales, que requiere cirugía, a riesgo de afectar la audición, la voz, la masticación y más vértigo, entre otras complicaciones, como le explicaron en el Hospital San José, al que fue remitida en julio de 2025, después de exámenes y terapias sin mejoría y, al contrario, con síntomas agravados.
Comparto el caso de Inés no solo porque la crisis de la salud es una calamidad nacional que afecta a millones, sino porque, en este país anestesiado, sigue siendo otra noticia sin rostros, estadística sin historias de vida y, hoy, tema de debate con promesas tasadas en votos; una preocupación que se apaga con el televisor…

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Hans BlumenthalPero cuando la víctima de la indolencia estatal es un rostro conocido, con quien compartimos objetivos y momentos en el ámbito laboral o en cualquier otro, entonces entendemos el temor y la frustración de quienes no reciben sus medicamentos ni son atendidos; la impotencia de familiares clamando por soluciones que se esfuman entre promesas de candidatos, acusaciones presidenciales y declaraciones exaltadas del ministro… Eso no cura a nadie.
Casi dos años después, entre septiembre y noviembre de 2025, Compensar autorizó la cirugía y un procedimiento previo necesario. Desde entonces vive un vaya-y-venga de trámites: la cirugía, prevista para el 28 de abril, se aplazó para el 3 de junio, sin certeza alguna, pues en el San José le dicen que falta un aval de Compensar, en Compensar que todo está aprobado, y el hospital insiste en el aval faltante. Inés siente que le mienten y le doran la píldora.
Es el “peloteo” criminal entre autoridades y entidades prestadoras, el paseo de filas y ventanillas sin consideración con el enfermo. Mientras tanto, Inés ya perdió el 60% de audición en su oído izquierdo, el vértigo es frecuente y tiene dificultad para masticar, pronunciar algunas palabras, leer, trabajar en computador y conciliar el sueño.
A Inés, una mujer fuerte pero sensible, le angustia su trabajo, su familia… su mañana, mientras que, para el Gobierno, la salud es solo otra ficha en el ajedrez político y, para nosotros, mientras no nos afecte…, otra noticia sin rostros, otra estadística sin historias.