El desalojo de la Academia de Medicina por funcionarios de la Gobernación constituye el mayor insulto proferido contra la dignidad de la clase médica en la historia de la ciudad de Cartagena y de Bolívar. Es notorio el malestar para quienes llegar a ser uno de sus miembros, representa el mayor reconocimiento, distinción y honor al que puede aspirar un médico en su carrera, razón por lo que este recinto se considera sagrado.
La forma del desahucio incluyó el lanzamiento de bienes propios de la entidad, entre los que se encuentran los archivos, la biblioteca, la fototeca, el mobiliario y aires acondicionados que fueron traslados a bodegas en condiciones deplorables que amenazan ruina. La presión, el engaño y la burla a la honorable junta directiva, suscribiendo incluso documentos amañados que alteran y desconocen disposiciones anteriores de la Asamblea de Bolívar -máximo órgano rector del departamento-, nos conducen a pensar que el señor gobernador ha sido engañado y asaltado en su buena fe por los funcionarios encargados de solucionar un problema, que no se debería resolver afectando un interés patrimonial intangible de la misma Gobernación como lo es la Academia de Medicina.
Fundada el 29 de septiembre de 1888 mediante Decreto No. 247 por el gobernador José Manuel Goenaga, ha sido desde entonces un centro consultivo y de referencia en salud pública y para la vida intelectual médica de la ciudad. Entre sus treinta socios fundadores figuraron médicos destacados de la época, como Teofrasto Tatis, Sergio Ibarra, Antonio Merlano, Constantino Pareja, Manuel Ramón Pareja, Antonio Regino Blanco, Miguel A. Lengua, Rafael Calvo Lamadrid, entre otros, cuyo trabajo consolidó la presencia profesional de la medicina en Cartagena.
En 1918 la entidad recibió formalmente el nombre de Academia de Medicina de Cartagena, mediante la Ordenanza 14 del 25 de marzo de 1918, que además fijó su sede y algunos cargos con salarios hasta ahora nunca provistos; se debe aclarar que jamás ha sido incluida en el presupuesto departamental, como corresponde. Su trayectoria está estrechamente ligada desde 1836 a la enseñanza en la Escuela Médica de la Universidad de Cartagena.
Desde un principio esta Academia publicó y difundió conocimientos en la Gaceta Médica, cuyos números recogen trabajos y debates científicos que documentan la actividad intelectual de la institución, fuente clave para reconstruir las prácticas sanitarias desde finales del siglo XIX y comienzos del XX. Su archivo y publicaciones, hoy deteriorándose dolorosamente en una bodega, siguen siendo recursos valiosos para historiadores de la medicina y para quienes estudian la salud en el Caribe colombiano. Esperamos que el señor gobernador pueda resolver sabiamente este entuerto, y no pase a la historia como el verdugo de la Academia de Medicina.
*Psiquiatra.

