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Columna

El mar también se convierte en industria

“Si Colombia quiere convertir el mar en una verdadera plataforma de desarrollo, el país necesita avanzar mucho más rápido...”.

Andrea Piña Gómez

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Durante muchos años, hablar de Cartagena como ciudad marítima significó hablar de puertos y ubicación estratégica. Hoy esa conversación tiene que ser mucho más ambiciosa. El sector marítimo y naval puede convertirse en una de las apuestas más importantes de competitividad, sofisticación industrial y desarrollo empresarial para nuestra región.

Eso fue precisamente lo que confirmamos en Navalia 2026, una de las ferias de la industria naval más relevantes de Europa, donde la Cámara de Comercio de Cartagena participó a través de su Clúster Marítimo junto a empresarios y aliados estratégicos del ecosistema naval colombiano.

Allí, más de 500 empresas y organizaciones internacionales se reunieron para hablar de innovación, transición energética, sostenibilidad y nuevos desafíos logísticos para la industria marítima global. Y Cartagena estuvo presente mostrando algo importante: en Colombia ya existe un ecosistema empresarial que empieza a construir capacidades reales alrededor de esta industria.

No partimos de cero.

Colombia cuenta con más de 928 mil km² de territorio marítimo, más de 2.100 kilómetros de costa y un sector que genera más de 150 mil empleos y aporta cerca del 1,84 % del PIB nacional. Cartagena, además, alberga el puerto con mayor conectividad naviera de América Latina y concentra capacidades logísticas, industriales y astilleras con enorme potencial de crecimiento.

Precisamente para fortalecer esa articulación nació en 2018 el Clúster Marítimo de la Cámara de Comercio de Cartagena, hoy reconocido como el único clúster marítimo del país. Actualmente reúne a empresas y organizaciones vinculadas al transporte marítimo, servicios portuarios y carga internacional, construcción y mantenimiento naval, recreación náutica e infraestructura asociada al mar.

Pero el verdadero valor del clúster no está sólo en reunir empresas. Está en construir agendas compartidas de competitividad para un sector estratégico que hoy ya ocupa un lugar prioritario dentro del Plan Regional de Competitividad 2025–2040, bajo la apuesta de logística, transporte y asuntos marítimos.

Desde esta iniciativa se han gestionado más de $1.542 millones para formación especializada, certificaciones y fortalecimiento empresarial; se han impulsado proyectos de innovación como Kalamary para la limpieza de la Bahía de Cartagena; y se han desarrollado alianzas internacionales como Proa, con Corea del Sur, para fortalecer capacidades técnicas en soldadura naval.

Además, el Clúster Marítimo ejerce actualmente la Presidencia de la Mesa Sectorial Marítima y ha logrado posicionar a Cartagena en escenarios internacionales como SLOM en Uruguay y Panamá, The Workboat Show en Estados Unidos, Colombiamar, COP16 y ahora Navalia en España.

Ese trabajo ya empieza a traducirse en reconocimiento. El Clúster Marítimo de Cartagena y Bolívar obtuvo el primer lugar nacional en transición energética y sostenibilidad dentro de la Red Clúster Colombia y recientemente recibió el Premio Iberoamericano de Economía Azul, otorgado por la Cátedra Ghenova, por su contribución a la cooperación entre Europa e Iberoamérica alrededor del desarrollo marítimo sostenible.

Sin embargo, si Colombia quiere convertir el mar en una verdadera plataforma de desarrollo, el país necesita avanzar mucho más rápido.

El nuevo Gobierno tendrá que entender que la competitividad marítima no depende únicamente de infraestructura portuaria. El sector requiere modernización normativa, incentivos para la industria naval y astillera, formación de talento especializado, seguridad jurídica para atraer inversión y una apuesta clara por la economía azul, la sostenibilidad y la innovación tecnológica.

Mientras el mundo redefine sus cadenas logísticas y energéticas, Cartagena tiene la oportunidad de consolidarse como un hub marítimo e industrial del Caribe. Pero eso exige visión de largo plazo, articulación público-privada y una apuesta nacional decidida por el sector.

El mar seguirá siendo una ventaja geográfica.

La diferencia estará en si logramos convertirlo también en una ventaja competitiva para el país.

*Presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio Cartagena.

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