Esta nota la escribo con el corazón de patriota.
Está inspirada en el pragmatismo lógico para la supervivencia, que es el instinto natural que nos otorga nuestro organismo como alternativa para volver a respirar felizmente.
La dedico a Sergio Fajardo, Daniel Oviedo, Claudia López, Londoño, y todos aquellos que tienen de enemigo en común al presidente Gustavo Petro e Iván Cepeda.
Así lo he creído, y nos lo han dado a entender.
Si no es así, debo aceptar que mi país es cuna del teatro o de la hipocresía.
Todos han demostrado su interés por vuestras causas, que debieron defenderse desde el comienzo, en un espacio más académico, que ideológico pasional, lo que advierte el descontrol de las emociones y la fuga de expresiones inapropiadas, que pudieron haberse evitado.
Siempre fueron esquivos al Tigre, con el debate público televisado.
Especialmente Cepeda, que siempre se resistió.
Y ahora que el pueblo se lo exige, pone condiciones.
Sé que todos los mencionados, han podido tener fallas en la vida, porque equivocarse es humano.
También estar en polos opuestos en materia de ideas y conceptos no es nada anormal.
Hasta en los matrimonios y entre hermanos ocurre.
Pero seguro que en común tienen el amor por sus padres, por la defensa de las familias, el amor y el respeto al prójimo.
Estoy seguro que ninguno de los presentes que cito en esta nota, que yo sepa, cargan crímenes en vuestras espaldas, o que tengan registros en su hoja de vida de ciudadanos, y menos, que han servido de aliados de la complicidad para la corrupción.
Entonces, ¿cuál es la aversión que los distancia con el Dr. Abelardo De la Espriella y el doctor José Manuel Restrepo?
¿Su concepción de estado, y de estilo?
Eso es normal en una democracia de equilibrios, para que sea auténtica.
Su forma diferente de competir, va acompañado de la crudeza de su franqueza, que no adorna, para que esté al alcance de todos, ¿eso es lo que les incomoda?
Más bien analicen la crudeza como una garantía que se opone a la hipocresía.
Eso es saludable porque define el carácter del líder y se sabe a dónde quiere llegar.
De sus coloquiales y castizas expresiones, que también las dicen los interioranos, con acento distinto, pero las dicen.
¿Por qué han de verse diferentes a las de Abelardo?
¿Por lo de costeño?
¿Acaso el Caribe, después de Rafael Núñez, no puede repetir presidente?
No hay argumento serio, si justificaciones caprichosas llenas de ego, para no apoyar a un candidato que lleva la delantera, que desea servirle a todos, inclusive a quienes lo confrontaron, lo insultaron y calumniaron.
Anoche fue entrevistado en vivo por la revista Semana, y obtuvo el récord histórico de más de un millón quinientas mil personas que lo escucharon, pese a que jugaba el Junior.
Señores indecisos:
El presidente de Colombia (Abelardo) está para trabajar por todos los colombianos.
Petro y Cepeda solo le sirven al Pacto Histórico y al comunismo, sistema del caos y la ruina.
El estilo del Tigre de preferir recurrir a las bases populares, identificando la forma de ser y sus necesidades, fue su éxito.
Aunque para algunos de ustedes lo consideraron como una payasada por el lenguaje graficado del verbo, para un niño fue muy positiva porque le permitió a este procesar en su mente que se puede hacer política con humor.
Se le hizo un homenaje a la naturaleza representada en un tigre, y no a la agresión y el terrorismo como método de conquista.
La campaña de Abelardo es una película para todos y en especial para distracción de los niños y adultos.
Le inyectó una dosis de pasión deportiva a nuestra campaña.
El Tigre abraza a los niños y este también se deja abrazar.
En mi concepto, se impulsó la pedagogía de la política de modo divertido, con enseñanza.
Se rompió el esquema tradicional.
Como los cuentos de Rafael Pombo, que apuntaban siempre para crear conciencia ética, honestidad, moral, principios y valores.
En el fondo, esa es la esencia del programa del Tigre.
El candidato es artista, canta, es empresario, es chistoso, ama a los niños, y muestra que el único obstáculo que tiene el ser humano para estancarse, es su mente pesimista.
Abelardo ha preparado a las generaciones de niños para que estén exentas de odios, y más bien colocarlos en el teatro de las diversiones en la diversidad de las ideas.
Les enseña en su campaña lo que debe ser el ciudadano:
Justo, respetuoso de la ley y el orden, como amar al prójimo y a Dios.
Señores, depongan sus aversiones.
Es hora de pensar en defender el destino oscuro que lleva la patria, que puede significar la pérdida de la libertad.
En un tinglado se enfrentan dos boxeadores, que se dan puños hasta romperse el rostro.
Algunos han terminado en los hospitales.
¿Sabe por qué subsiste este salvaje deporte?
Sencillamente, porque después de finalizada la contienda, se dan un fraternal abrazo.
A eso los invito.
Reflexionen.
Es la salud de la patria representada en el forcejeo del boxeo que luego se convierte en un acto de civilización.
En la política debería ser de grandeza patriótica.
