En columna reciente afirmé que la gran debilidad de las propuestas de gobierno de todos los candidatos era no decir de dónde iba a salir la plata para pagarlas. La verdad es que el programa del abogado sí plantea unas fuentes de recursos, pero el problema es que son como las cuentas de la lechera, ilusiones fiscales de unos recursos que no existen.
El programa de la patria milagro es generoso en propuestas que aumentan el gasto público: $10 billones para el plan de choque en salud, aumento a $600.000 mensuales de las transferencias a adultos mayores, $2 billones para compra directa de cosechas a campesinos, 100.000 subsidios de vivienda, reducción de la tasa de crédito hipotecario a 2% anual. Además montos no especificados de aumento del gasto militar y de la rama judicial. Todas son propuestas buenas, pero ¿con qué plata se van a financiar?
También hay propuestas como eliminar el 4x1000, bajar los impuestos a la gasolina, o eliminar el impuesto al patrimonio, y otras indeterminadas como reducción de impuestos a empresas que generen empleo de calidad.
Según uno de los documentos de la campaña, la financiación de este milagro tiene 8 componentes, tales como recorte del 40% del aparato estatal ($25 -30 billones); ataque a la corrupción ($20 – 25 billones); regalías hidrocarburos ($15 – 20 billones); regalías mineras ($5 billones); crecimiento 5% del PIB ($15 – 20 billones).
Hay confusión en las cifras, porque en otros documentos dicen que el plan de choque de reducción del estado generaría un ahorro estructural del 3.1% del PIB (unos $70 billones de pesos), incluyendo un recorte en el SGP. En el publi-reportaje que le hizo una emisora al candidato y su vicepresidente, ambos dijeron la palabra prohibida que nunca ha usado Colombia: ¡restructurar la deuda! Si los mercados les creyeran, entrarían en pánico.
De estas fuentes, unas son factibles pero solo en el mediano o largo plazo, y otras son imposibles de lograr con la Constitución actual. El aumento de la producción de hidrocarburos, cobre o níquel requiere mínimo 3 o 4 años para que empiece a generar regalías; además está el pequeño detalle de que las regalías no pertenecen al gobierno central y no disminuyen el déficit fiscal. Un exministro de Hacienda debería saberlo.
También sorprende que una persona con la experiencia del exministro Restrepo no sepa de la inflexibilidad del gasto público y de la casi imposibilidad de achicar el Estado sin un cambio en la Constitución. Un informe de la Universidad Javeriana muestra que el 91.5% del presupuesto no se puede modificar: SGP, servicio de la deuda, gasto en pensiones, salud y otras transferencias ya están comprometidos. En cuanto al gasto de personal solo el 12% ($14 billones) corresponde a la rama Ejecutiva, y el resto a defensa, rama Judicial, educación y salud. Recortar 40% el aparato estatal en Colombia es una quimera que ni siquiera la motosierra de Milei o Elon Musk podría lograr.
*Economista.

