En medio de la discusión sobre los megaproyectos que marcarán al próximo gobierno, Bolívar tiene un activo distinto y ya en marcha: su fuerza cultural. Su música, su memoria oral y su tradición gastronómica ya sostienen la economía de decenas de municipios, y ese potencial sigue creciendo.
La Ley Montes de María, de mi autoría, superó su cuarto y último debate en el Senado el 10 de junio y hoy está a espera de la sanción presidencial que lo convertirá en mi tercera ley como representante. Declara al Festimaría patrimonio cultural inmaterial de la Nación, reconoce el valor de esta subregión, y abre el camino para su postulación a la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial. Además, ordena al Ministerio de las Culturas coordinar con la Gobernación, los municipios y el Consejo Departamental de Patrimonio los procesos de salvaguardia junto a las comunidades portadoras, y promueve la economía cultural de la región.
Esa riqueza recorre el departamento de sur a norte. En los municipios ribereños del sur, la Depresión Momposina conserva tradiciones orales, musicales y artesanales que sostienen comunidades enteras. En el norte, Cartagena reúne patrimonio arquitectónico, las Fiestas de Noviembre y una gran escena musical con la champeta como protagonista. Bolívar es un territorio imparable que no deja de sorprender, con expresiones capaces de generar empleo en cada subregión.
San Basilio de Palenque avanza en la misma dirección. La Gobernación de Bolívar adelanta la construcción del Parador Turístico y Gastronómico del corregimiento, un paso inicial que debe convertirse en una ruta turística consolidada, con respaldo nacional, capaz de conectar al primer pueblo libre de América con el resto del departamento.
El presidente electo, Abelardo De La Espriella, ha planteado la cultura como riqueza, identidad y motor económico, con apuestas interesantes en su plan de gobierno como una línea de acción creadora para el emprendimiento cultural. Bolívar ya tiene el territorio, la gente y los primeros resultados para convertirse en el piloto de esa política.
Le pedimos al nuevo gobierno que esa inversión llegue a todos los municipios y a todas las manifestaciones culturales de Bolívar, y no se concentre en un solo evento ni en las grandes capitales. Que el Festimaría cuente con recursos para crecer cada año. Que los municipios del sur y del norte reciban el mismo respaldo que los grandes eventos. Que en Palenque se construya, junto con la comunidad, una ruta turística formal que conecte al corregimiento con Cartagena y con el resto de la subregión.
Bolívar ya construyó buena parte del modelo: leyes, festivales, oficios y comunidades organizadas alrededor de su cultura. La tarea del próximo cuatrienio es llevar ese modelo a la escala que merece nuestra gente, con inversión sostenida hasta el último municipio.

