Iván Cepeda ganó en el Caribe. En primera vuelta sacó más votos que Abelardo De La Espriella: 2’246.894 frente a 1’685.449, una diferencia de 561.445 sufragios. Más allá de esa conclusión, hay dos fotografías que vale la pena mirar en detalle: los resultados tan distintos de Cartagena y Barranquilla.
Cartagena fue la capital del Caribe donde Cepeda sacó la mayor ventaja sobre De La Espriella: 96.830 votos. En esta ciudad, Cepeda sumó 239.504 votos, mientras que De La Espriella, 142.674.
Y esa diferencia es llamativa no solo porque el Pacto no tenga representación mayoritaria en el poder local, sino porque se da en un contexto de divorcio público entre los mandatarios Dumek Turbay y Yamil Arana con el Gobierno Nacional.
Especialmente, Turbay ha sido crítico de la administración petrista, a la que le reclama falta de inversión con un discurso muy similar al que usa su aliado Alejandro Char. Esa disputa, de hecho, se intensificó la última semana, sin que los ciudadanos aún sepamos quién miente o dice verdades a medias.
Pese a esa pelea abierta, Cartagena votó distinto al relato de sus mandatarios. Y ahí pesa una condición de fondo: Cartagena sigue siendo una ciudad marcada por la pobreza, la informalidad, la inseguridad y una brecha abismal entre su postal turística y la vida cotidiana de buena parte de sus habitantes. En ese contexto, el voto por Cepeda también puede leerse como una demanda social que la clase política local sigue sin resolver.
A una hora y media de distancia, en Barranquilla, Cepeda ganó por poco: apenas 8.792 votos sobre De La Espriella.
Para entender esa diferencia hay que mirar el crecimiento del voto de derecha frente a 2022. Federico Gutiérrez y Rodolfo Hernández sumaron 1.590.593 votos en la región, mientras que el 31 de mayo pasado, De La Espriella superó esa suma: sacó 1.685.449 votos. En ese crecimiento, Barranquilla fue la capital donde el voto de derecha más aumentó: pasó de 206.466 a 272.331.
No es una plaza cualquiera: es la capital más poblada del Caribe, el centro político del charismo -que ya está por completar 20 años en el poder local- y uno de los escenarios más disputados de las últimas semanas, tanto, que hasta el presidente Gustavo Petro intervino en favor de Cepeda desde la Plaza de la Paz, pese a que tiene prohibido participar en política electoral.
Desde allí también le tiró varios dardos al alcalde Char, cuyo movimiento está jugado por De La Espriella.
Con ese voto de derecha, Barranquilla expresa, en gran medida, su malestar con el Gobierno Petro por la pérdida de la sede de los Juegos Panamericanos, los constantes cuestionamientos del presidente al charismo y la idea, instalada en buena parte de los barranquilleros, de que la Casa de Nariño castiga a la ciudad por estar gobernada por los Char. Y eso pesa, pues en Barranquilla -a diferencia de Cartagena- hay un modelo político con continuidad, maquinaria y relato de ciudad consolidado.
Cepeda ganó el Caribe, pero Barranquilla le puso freno de mano a su victoria.

