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Columna

Los grandes retos de ciudad

“Creemos que los más ambiciosos planes en la perspectiva del 2033 no van a dar los resultados esperados, si no se atienden los factores estructurales...”.

RAÚL PANIAGUA BEDOYA

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Aún no se conocen los planes, proyectos u obras con las cuales se aspira llegar en el 2033 a los 500 años de fundada la ciudad. Pero ya se están viendo propuestas como las del Concejo, que creo el Comité Distrital Pro-Celebración; la Escuela Taller con el Museo Histórico de Cartagena (MUHCA) lanzaron una ruta académica y cultural. Desde la Alcaldía también se sabe de la conformación de un grupo de trabajo para la celebración de los 500 años; la Corte Constitucional avaló la legalidad de la Ley 2038, la cual creo el Fondo Pro-Cartagena 500 Años, destinado exclusivamente a canalizar recursos para erradicar la pobreza extrema y la miseria en los sectores más vulnerables de la ciudad, así como otra serie de iniciativas, por ejemplo, fondos de becas. Igualmente se han esbozado proyectos de infraestructura, autopistas, cordones viales, control de inundaciones y un amplio número de obras.

De las propuestas más serias sin lugar a dudas debemos mencionar la realizada en el año 2018 por Adolfo Meisel y Jhorland Ayala, plasmada en el estudio ‘Cartagena libre de pobreza extrema en el 2033’, donde se proponía como objetivo central que se realizara una intervención pública integra y fuertemente focalizada para saldar la deuda social e histórica con amplios sectores de la ciudad, que como dice el estudio, el 80 % de la pobreza se localiza en 40 barrios y 10 corregimientos, con una inversión que en esos momentos se percibía alta, 1,9 billones de pesos, pero que en estos momentos se puede considerar totalmente viable, aun ajustando el valor a pesos de hoy. ¿Por qué nadie tomo en serio esa propuesta?, ¿por qué en las campañas electorales de esos años nadie asumió ese reto?, ¿por qué el gobierno del periodo del 2020 al 2023 no considero la opción de adelantar las acciones que se proponían?

Creemos que los más ambiciosos planes en la perspectiva del 2033 no van a dar los resultados esperados, si no se atienden los factores estructurales que históricamente han ido moldeando la ciudad que hoy tenemos, y ello requiere de una sensata y sólida comprensión de esas relaciones, de esa red de tramas que se tejen y se vienen perpetuando sin acciones ni procesos orientados a superar o resolver. Todavía tenemos formas de exclusión social, discriminación racial, segregación cultural y fragmentación espacial, que a su vez inciden en una amplia autopercepción de pobreza, de informalidad, de desesperanza, de conformismo que se ve alimentado por bajos niveles de escolaridad y pobreza educativa, el rebusque y la precariedad laboral de extensos sectores a los que no se han hecho los esfuerzos suficientes para incorporar a ciclos económicos formales, la vulnerabilidad monetaria de un amplio segmento de la población, la desequilibrada inversión de los recursos públicos y el olvido de la periferia y de las poblaciones insulares y rurales. El reto grande no está en las obras físicas, radica en la construcción de un nuevo cartagenero.

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