¿Cómo explicar que la Junta del BanRepública haya vuelto a subir su tasa de interés solo un mes antes del inicio del nuevo gobierno? Hay varias hipótesis que pueden responder esta pregunta, pero antes conviene mirar las cifras.
Este año la Junta Directiva ha subido su tasa en tres ocasiones llevándola de 9,25% a 12%. El primer aumento, -de 100 pb. en febrero- se justificaba para cortar las expectativas de una mayor inflación por el elevado incremento del salario mínimo. En mi opinión, los otros dos -de 100 pb en abril y otros 75 pb esta semana-, son equivocados y además con consecuencias negativas para la economía.
La explicación de la Junta es que la inflación seguirá aumentando y está muy por encima de la meta del 3% fijada por el mismo Banco, por lo que es necesario emplear a fondo su único instrumento para bajarla, que es la tasa de interés.
Cierto, pero con matices. La gran sorpresa -para mí mismo que esperaba más- es que el aumento de 23% en el salario mínimo haya impactado tan poco el nivel de precios. En lo corrido del año la variación del IPC anual ha pasado de 5,1% a 5,9%, es decir, un aumento de solo 0,8%, cuando los modelos econométricos predecían que el impacto debería ser de 3,2%.
La expectativa de los analistas es que la inflación termine el año entre el 6% y 6,5%, o sea que la tasa del Banco es el doble de la inflación esperada y está 600 pb por encima, la mayor diferencia de la historia reciente.
Pero este nuevo impulso ya no será por el salario mínimo ni presiones de demanda, sino por factores de oferta: los precios de la energía y el fenómeno de El Niño. Cuando la inflación es de oferta, la subida de la tasa de interés sí sirve para controlarla, pero a costa de un frenazo a la actividad económica y el aumento del desempleo.
El otro impacto muy negativo de la subida de la tasa es que atrae capitales golondrina, lo que ha reforzado la revaluación del peso: el precio del dólar ha caído $100 desde el anuncio de la nueva tasa.
Volviendo a la pregunta inicial, hay dos hipótesis: la de los oficialistas es que la Junta quiso subir la tasa antes de que terminara el Gobierno Petro, para que quedara como otra mala herencia de este gobierno. La otra es que la Junta no cree que sean realistas los planes de ajuste anunciados por el nuevo gobierno, y prevé que el déficit fiscal se mantenga elevado, por lo cual es necesario mantener una política monetaria contraccionista.
Conociendo el carácter técnico de la Junta, creo más probable la segunda hipótesis, porque ni siquiera volviendo a consagrar a Colombia al corazón de Jesús, va a ser posible para recortar 40% el tamaño del Estado sin modificar la Constitución, ni mucho menos bajar impuestos.
*Economista.

