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Columna

El riesgo inminente de racionamiento

“Estamos, entonces, ante un estrés energético dual sin precedentes y ante el riesgo inminente de un racionamiento en simultánea de energía y gas natural”.

AMYLKAR D. ACOSTA M.

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El riesgo de un racionamiento simultáneo de energía eléctrica y de gas natural en Colombia es real, no es alarmismo y quienes lo hemos venido advirtiendo no somos catastrofistas, como se nos ha endilgado por parte de los escépticos, especialmente desde el Gobierno Nacional. Su materialización dependerá de las condiciones hidrológicas, de la disponibilidad de combustibles para la generación térmica y de la rapidez con que se adopten medidas de contingencia.

El cuadro actual es patético: la demanda de energía crece a un ritmo endiablado del 5,75%, alcanzando una demanda máxima histórica de 261.86 GWHD y con tendencia a seguir creciendo debido al aumento del consumo atribuido a las altas temperaturas y a la creciente movilidad eléctrica, al punto que la demanda supera en este momento en 1.971 GWH/año la oferta de energía firme. Es más, según XM, que es la empresa que opera el Sistema Interconectado Nacional (SIN) y administra el mercado mayorista, actualmente en horas pico, que es cuando la demanda de energía es mayor, la capacidad instalada sólo está en capacidad de cubrir hasta el 90% de la demanda, es decir, se presenta un descalce del 10%.

El caso más crítico es en la Región Caribe, donde desde 2023 se viene presentando un agotamiento de las redes de transmisión que transportan la energía desde el interior del país y en consecuencia se registra lo que se denomina demanda no atendida, que es un término eufemístico, pero que en la práctica es un racionamiento en la prestación del servicio.

De hecho, recientemente XM informó que 5,69 GWH “podrán no ser atendidos debido a la saturación del STR y debilidad es en la configuración de la red, que hoy dificultan una operación segura”. A ello se añade la crisis que afronta el SIN por cuenta de la abultada deuda que tiene contraída la empresa Air-e, que le presta el servicio de energía a los departamentos de Atlántico, Magdalena y La Guajira.

En efecto, de los $4 billones que adeuda, $1,5 billones corresponden a la energía que le despachan las térmicas, poniendo a estas en calzas prietas, afectando su flujo de caja para la compra del gas que requieren para operar, lo que amenaza con un efecto dominó que puede llegar a comprometer la prestación del servicio. El caso Air-e es sólo la punta del iceberg, porque el riesgo de un apagón financiero, que es como lo han denominado la Contraloría General y la Procuraduría, está en ciernes hace rato.

En cuanto al gas natural, la situación es igualmente delicada: la producción nacional ha venido disminuyendo debido al agotamiento natural de campos maduros y la declinación de los mismos. El porcentaje de gas importado desde diciembre de 2024 a esta fecha se ha incrementado de 20% al 33%, y se estima que para el año entrante este porcentaje se elevará hasta 40%, por lo menos. Huelga decir que la mayor utilización de plantas térmicas durante ‘El Niño’ incrementa significativamente la demanda de gas para generación eléctrica, compitiendo con la demanda residencial e industrial. Estamos, entonces, ante un estrés energético dual sin precedentes y ante el riesgo inminente de un racionamiento en simultánea de energía y gas natural.

*Miembro de Número de la ACCE.

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