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Columna

La mente como medicina

Plantea que la mente es una poderosa herramienta de sanación y que la calidad de nuestros pensamientos sostiene la salud física y emocional.

Cristina Pareja

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¿Qué pensarías si te dijera que así como tu mente te puede enfermar, también te puede sanar? Hace poco leí El poder de tu mente subconsciente, un libro que muestra cómo pensamientos y creencias impactan directamente nuestra salud y bienestar.

Plantea que la mente es una poderosa herramienta de sanación y que la calidad de nuestros pensamientos sostiene la salud física y emocional. Aunque el cuerpo está diseñado para autorrepararse, el estrés y las emociones negativas pueden interferir con este equilibrio natural.

Inspirada por estas ideas, quise explorar cómo la ciencia explica estos procesos: 1) Tus pensamientos moldean tu salud. Cuando te visualizas fuerte y saludable, tu cuerpo tiende a seguir ese patrón. Es el efecto placebo: creencias positivas que fortalecen el sistema inmune, reducen inflamación y aceleran la recuperación. El cerebro interpreta esas creencias como señales que activan hormonas y neurotransmisores que favorecen la sanación, e incluso pueden influir en la expresión génica y la reparación celular.

2) Una mente tranquila sana más rápido. El subconsciente es más receptivo en estados de relajación, como antes de dormir, meditando o en calma. Por eso rezar o repetir mantras en esos momentos resulta más efectivo: mente y cuerpo están sincronizados. La relajación activa el sistema nervioso parasimpático, que reduce el cortisol y libera energía para sanar tejidos, fortalecer defensas y restaurar el equilibrio interno.

3) Tus palabras son instrucciones para tu cuerpo. El diálogo interno positivo entrena mente y cuerpo hacia el bienestar. Frases alentadoras refuerzan conexiones neuronales, mejoran el equilibrio emocional y estimulan la producción de sustancias que favorecen la salud. La fe —como confianza profunda en un resultado positivo— tiene respaldo científico: activa áreas cerebrales ligadas a la motivación y la regulación emocional, modulando la respuesta inmune y facilitando la recuperación. En definitiva, nuestra mente y creencias tienen un impacto real sobre la salud física y el bienestar integral. Así que la próxima vez que tu mente empiece con dramas, cuidado… tu cuerpo es muy obediente y toma nota de todo.

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