Columna

Michael y ‘Tiempos modernos’

“Se trata de una brillante puesta en escena que deja claro qué es la enajenación, pues semejante actividad deshumaniza, embrutece y diluye nuestra capacidad de darnos cuenta de las cosas”.

RICARDO CHICA GELIS

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En una escena de gran relevancia dramática, Michael Jackson está junto a su madre Katherine en su mansión de Encino (California), en el cuarto de televisión. Juntos, ven la película ‘Tiempos modernos’ (1936), de Charles Chaplin. Ambos ríen frente a unos de los momentos más emblemáticos de la historia del cine. Justo ahí, la madre anuncia que está cansada y que se va directo a la cama. Michael le ruega que se quede porque se trata de una sus películas preferidas.

Y es que en la película ‘Michael’ (2026), del director Antoine Fuqua, más que reivindicar la memoria de uno de los artistas más importantes de la cultura popular del siglo XX, se trata de una historia de explotación, abuso y emancipación, lo que puede explicar el gusto de Jackson por ‘Tiempos modernos’. El ‘Michael’ de Fuqua no sería la misma película, sin la referencia a Chaplin, porque en ‘Tiempos modernos’ la compasión juega un papel central en su profundo mensaje, pues, sin ella la humanidad es inviable.

‘Charlot’ o ‘Carlitos’, el personaje que creó Chaplin, se encuentra sometido por la dictadura del tiempo industrial. Así queda establecido desde el primer momento, toda vez que la película comienza con la imagen de un reloj y el filoso acecho de sus manecillas. Acto seguido, una muchedumbre de obreros entran a la fábrica y entre ellos va ‘Charlot’, quien, herramientas en mano, se ubica de inmediato frente a una cadena de montaje. Y allí acaece la magia fílmica y la risa de Michael, pues en su papel de obrero, ‘Charlot’ aprieta las tuercas de las piezas que se desplazan a gran velocidad por una banda industrial, de manera repetitiva e incesante, lo que le provoca una crisis nerviosa.

Al alejarse de la banda industrial, Chaplin actúa un tic nervioso que consiste en seguir apretando con sus herramientas cualquier cosa que parezca una tuerca, incluyendo los botones de la falda de la secretaria del gerente de la fábrica. Se trata de una brillante puesta en escena que deja claro qué es la enajenación, pues semejante actividad deshumaniza, embrutece y diluye nuestra capacidad de darnos cuenta de las cosas. Michael estaba muy consciente de eso, pues le pasaba lo mismo. A la luz del relato biográfico de Fuqua, su papá Joseph Jackson explotó con crueldad el trabajo y el talento de sus hijos, en especial, al menor de ellos.

La secuencia final muestra el último concierto del tour mundial ‘Victory’, donde Michael hace pública su declaración de independencia frente a miles de personas, frente a sus hermanos, y sobre todo, contra la incapacidad de amar de su padre. Muy por el contrario, Katherine, en su dulce maternidad, fue refugio y soporte para sus hijos, pues siempre estuvo para Michael a pesar del peor de los maltratos. Aquella silenciosa noche, vieron juntos la esclarecedora denuncia de Chaplin en ‘Tiempos modernos’.

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