Columna

El milagro es compartir

“Esta movilización histórica tuvo un rostro y una voz referente: el liderazgo visionario de Galo Viana, quien desde su profunda sensibilidad y conocimiento del sector salud entendió de inmediato lo que significaba la vulnerabilidad de un territorio privado de una atención médica digna”.

ALEJANDRA ESPINOSA HARRIS

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Reflexionando sobre lo vivido en nuestro reciente encuentro del sector salud para apoyar la reconstrucción del sistema de atención hospitalaria en Chocó, llegó a mi mente el conocido pasaje bíblico de la multiplicación de los panes y los peces. Sin embargo, más allá del prodigio extraordinario que solemos recordar, lo que realmente conmueve es lo que tuvo que ocurrir para que la transformación fuera posible.

Aquella multitud se encontraba desamparada, cansada y sin alimento para continuar. La respuesta fácil -propuesta por algunos- era desligarse: pedirles que se fueran y resolvieran por su cuenta; pero frente a la escasez, surgió una pregunta liderada por la empatía: ¿qué tenemos para ofrecer? La respuesta no fue una abundancia desmedida, sino apenas cinco panes y dos peces.

Ahí radica la verdadera enseñanza. El milagro no fue un acto de magia que hizo aparecer comida de la nada para miles de personas. El milagro real ocurrió en el instante en que alguien decidió desprenderse de lo poco que tenía para ponerlo al servicio de los demás, inspirando a toda una comunidad a hacer lo mismo. La generosidad fue contagiosa.

Algo similar ha sucedido con la respuesta del sector salud y los actores que nos hemos movilizado frente a la emergencia. Decidimos no dar la espalda. No entregamos lo que nos sobraba, sino aquello que también necesitábamos, activando así una red de solidaridad profunda y transformadora.

Colombia no necesita soluciones mágicas; necesita que el acto de compartir el pan se vuelva una costumbre cotidiana. Solo así construiremos sociedades más justas y equitativas: ejercitando a diario el músculo del servicio y la empatía. Porque la solidaridad es como un músculo: si no se usa se atrofia, pero si se pone en marcha, es capaz de multiplicar los resultados y beneficios para todos.

Esta movilización histórica tuvo un rostro y una voz referente: el liderazgo visionario de Galo Viana, quien desde su profunda sensibilidad y conocimiento del sector salud entendió de inmediato lo que significaba la vulnerabilidad de un territorio privado de una atención médica digna. Con un mensaje profundamente empático y libre de vacilaciones, Galo convocó a sus colegas e instituciones aliadas no a dar lo superfluo, sino a desprenderse de aquello que incluso esperaban conservar, pero que la urgencia territorial demandaba. Supo tocar la fibra humana de un gremio que conoce como nadie la brecha entre la vida y la desprotección, desencadenando una respuesta colectiva en tiempo récord. Su llamado demostró que cuando el liderazgo empresarial actúa movido por la causa superior de la dignidad humana, la solidaridad deja de ser un discurso abstracto y se convierte en una fuerza transformadora capaz de reconstruir, sanar y renovar la esperanza en nuestras comunidades.

*Directora Ejecutiva de TRASO.

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