Columna

Los nuevos billetes de euro

“En un continente tan cargado de diferentes culturas y sensibilidades, se llegó a la prudente decisión que mejor no poner en los billetes las caras de grandes figuras del pasado...”.

Alfredo Ramírez Nárdiz

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Como en Europa se ve que no sabemos qué hacer con el tiempo, ahora estamos cambiando el diseño de los billetes de euro. Desde 2002 los billetes de euro se decoraban con imágenes de puertas y puentes. En un continente tan cargado de diferentes culturas y sensibilidades, se llegó a la prudente decisión que mejor no poner en los billetes las caras de grandes figuras del pasado, para no herir susceptibilidades. Piénsese, por ejemplo, que para los franceses Napoleón fue un gran líder, pero para gran parte de Europa fue un invasor que prendió fuego a sus países. Así que, durante casi tres décadas, si uno miraba un billete de 20 euros veía elementos góticos y, si miraba uno de 50, los veía renacentistas. No se ofendía a nadie y, más o menos, todos se podían sentir identificados.

Ahora se ha decidido cambiar. Desde el 2030 entrarán en circulación billetes con un nuevo diseño. Hay dos opciones: o bien imágenes de pájaros; o bien imágenes de personajes de la cultura europea. Lo de los pájaros es bastante aséptico. Tener este o aquel emplumado en tu dinero no es que cree una gran polémica. Quizá entre los ornitólogos aficionados, pero no creo que en el gran público. Otra cosa son las figuras de la cultura. Son seis billetes y las figuras son un español (Cervantes), un alemán (Beethoven), un italiano (Da Vinci), una griega (María Callas), una polaca/francesa (Marie Curie) y una checa/austriaca (Von Suttner). Tres hombres y tres mujeres. Tres del sur y tres del norte. No es necesario que les indique todas las suspicacias que se pueden despertar: ¿por qué Cervantes y no otro gran literato? ¿Por qué Beethoven y no otro gran músico? ¿Por qué paridad entre los sexos y no los seis más representativos, sean todos hombres o todas mujeres? ¿Son los mismos méritos los de algunos de la lista a los que conocen hasta en el último rincón del planeta y los de otros que no conoce tanta gente? ¿Por qué no hay del Benelux, nórdicos, bálticos o, qué sé yo, un portugués?

En mi modesta opinión, que tiene un valor nulo, cambiar el diseño actual es innecesario. Las puertas y puentes estaban muy bien y no era necesario cambiar nada. Modernizar el billete para evitar falsificaciones, vale. Cambiar el diseño, ¿para qué? El caso es que se hizo una encuesta y a finales de año sabremos qué diseño concreto gana. Los billetes circularán en unos tres años. ¿Habrá dinero físico por aquel entonces? ¿La IA nos habrá matado a todos? Tantas preguntas sin responder y ya se me acabó la columna.

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