Columna

16,6% Los péptidos - Tan solo el 16,6% mantuvo lo que bajó

Un péptido no es sinónimo de “medicamento”. La semaglutida y la tirzepatida son péptidos estudiados y aprobados por las agencias sanitarias.

Stephanie Dager

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En esto se convirtieron nuestras nuevas conversaciones sin darnos cuenta: “¿Te ves flaca, te estás inyectando? ¿Ahora sí estás en los huesos, no vas a parar? Hasta la cara se me ve más radiante desde que uso todos esos péptidos que están de moda”. De un momento a otro, viendo a artistas, influenciadores, noticias, todos comenzamos a usar los GLP-1, los péptidos. Un péptido es una cadena corta de aminoácidos; las inyecciones para adelgazar son péptidos que imitan una hormona que el intestino produce al comer y que le dice al cerebro: ya basta.

Un péptido no es sinónimo de “medicamento”. La semaglutida y la tirzepatida son péptidos estudiados y aprobados por las agencias sanitarias. Los “péptidos de Instagram”, como la retatrutida, usan la misma palabra, pero no tienen esa evidencia ni aprobación. No están aprobados en ningún país, así que lo que se vende en internet es mercado gris o falsificación. El boom vive justamente de esta confusión. En junio, en solo dos días, el INVIMA emitió tres alertas sanitarias contra péptidos vendidos por Instagram y WhatsApp, entre ellos retatrutida y tirzepatida sin registro. Y el boom se ha dado porque el tratamiento funciona: los ensayos demuestran que la pérdida de peso se ha dado entre un 15% y un 21% al usarlo. Yo usé Mounjaro y en tres meses me adelgacé 11 kilos, con muchas náuseas, pero logré lo que no había podido hacer en tanto tiempo.

Pero hay dos datos que no estamos viendo: en el caso de la semaglutida (Wegovy), 2/3 del peso perdido se recupera al año de suspender el medicamento. Con la tirzepatida (Mounjaro) pasa algo parecido: solo el 16,6% de quienes la dejaron conservó al menos el 80% del peso perdido. Dicho de otra manera: de cada 100 personas que lo dejaron, 83 no lograron mantener lo que bajaron. Por esta razón la OMS lo considera tratamiento de “largo plazo” para una enfermedad “crónica y recidivante”. A mí me pasó: la única manera con la cual me he podido mantener, aunque no esté aprobado, es usarlo cada 45 días y siempre con seguimiento médico.

El segundo punto importante es la economía que esto está moviendo. Esto no es un tratamiento barato: en EE. UU., un mes de Wegovy tiene un precio de lista de USD 1.349, unos $ 4.300.000 pesos. Y la industria cada vez crece más: Eli Lilly, una farmacéutica, incrementó sus ingresos un 45% en 2025, y el 56% de estos ingresos está representado en solo dos productos, Mounjaro y Zepbound.

Novo Nordisk (Ozempic, Wegovy) creció en ingresos un 6% en 2025, y el negocio de obesidad creció 26%. Para seguir en la guerra de productos y conquistar más personas, Novo Nordisk anunció que desde el 1 de enero de 2027 el precio de lista de Wegovy y Ozempic en EE. UU. bajará un 50% (Wegovy) y un 34% (Ozempic). Todo esto se hace con una razón de fondo: llegarle a más gente, multiplicar las ventas, aumentar los números.

Y así, cada vez tenemos más razones para seguir usando estos productos, no importa si después rebotamos: volvemos a empezar. No importa dónde lo compremos, nos vamos a ver flacas, *glowy* y lindas. Pero ¿dónde está el concepto de linda? ¿En qué momento o quién determinó que lindo es estar en los huesos? ¿Quién está imponiendo el molde que debemos seguir? ¿Son las redes o la misma industria, para vendernos más y aumentar sus ingresos?

Antes de inyectarte algo para “verte bien” en diciembre, mírate realmente por dentro y revisa si tu problema es de obesidad o si es de seguir una tendencia. En Colombia, la obesidad afectaba al 22,4% de las mujeres de 18 a 64 años, frente al 14,4% de los hombres. Revisa a quién se la compras porque lo “barato” de Instagram puede resultar falso. Conviene hacer la cuenta económica completa: el costo de entrada, el de mantenimiento y el de salida por el rebote. Recuerda: tan solo el 16,6% de quienes lo dejan mantiene lo que bajó.

No es fácil dejar de usar una receta mágica que te baja de peso, pero creo que no podemos seguir abusando de ella, ni engordar con nuestras decisiones este negocio gigante, ni dejar que la moda decida sobre nuestro cuerpo y nuestra salud. Pregúntate antes de volver a inyectarte: ¿crees que la necesitas?

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