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Columna

El Malecón que no fue

“El Gran Malecón del Mar puede ser una obra valiosa, pero su construcción no debería hacernos olvidar que también espera el Malecón de la Ciénaga de la Virgen”.

AARON ESPINOSA ESPINOSA

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¿Cómo elige una sociedad sus prioridades? Para Amartya Sen, Premio Nobel de Economía, decidir colectivamente no es sumar preferencias ni elegir lo factible. Las decisiones deben considerar las necesidades, los valores ciudadanos y la distribución de beneficios. Elegir exige deliberar, escuchar y ofrecer razones públicas. Esta idea invita a examinar dos proyectos: los malecones del Mar y de la Ciénaga de la Virgen.

Cartagena construye un malecón frente al Mar Caribe, con inversión cercana a los $200.000 millones. Mientras tanto, otro sigue esperando: el de la Ciénaga de la Virgen, priorizado por Casa Grande Caribe, cuya fase inicial se estima en $33.600 millones. ¿Necesitaba Cartagena el primero en lugar del segundo? La pregunta importa ante la escasez de recursos y una deuda que pagaremos los contribuyentes durante 15 años.

Casa Grande Caribe formuló en 2023 una agenda de desarrollo para Cartagena y Bolívar, sustentada en diagnósticos y participación de distintos actores. La selección de proyectos consideró urgencia, costo, factibilidad técnica, recursos disponibles y sostenibilidad.

El Malecón de la Ciénaga se escogió para atender carencias de infraestructura y crear espacios de integración y disfrute común en un territorio marginado. En diciembre de 2023 se entregaron los diseños de detalle de su primera unidad funcional; sin embargo, las obras no fueron contratadas. En contraste, los primeros tramos del Gran Malecón del Mar fueron adjudicados en abril de 2025. ¿Qué criterios y razones públicas explican esta diferencia?

No podemos afirmar que la Alcaldía descartara la priorización de Casa Grande Caribe por provenir de la administración anterior; pero tampoco conocemos cómo incorporó esa priorización en sus decisiones de inversión. La ciudadanía merece conocer las razones de esa postergación.

El retraso del Malecón de la Ciénaga aplaza una intervención en un territorio con desafíos de inclusión urbana, espacio público y calidad ambiental. Según la Política Pública de Espacio Público recién aprobada, la Unidad Comunera de Gobierno 1 concentra ya el 91,3% del área de paseos peatonales de Cartagena (145.442 m²). Allí, además, se construye el Gran Malecón.

Cartagena no puede medir su desarrollo únicamente por la transformación de sus espacios más visibles o atractivos para el turismo, sino por su capacidad para integrar a los territorios y comunidades históricamente excluidos.

El Gran Malecón del Mar puede ser una obra valiosa, pero su construcción no debería hacernos olvidar el que espera. ¿Somos capaces de construir colectivamente una idea de ciudad y sostenerla más allá de los gobiernos que transitoriamente la administran?

Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB ni a sus directivos.

*Profesor del Programa de Economía, UTB.

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