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El parque de Bolívar es el pulmón del Centro Histórico de Cartagena. Construido sobre la que fue Plaza Mayor de la ciudad, rinde homenaje al Libertador Simón Bolívar, quien escribió aquí su famoso Manifiesto de 1812, encaminado a lograr la libertad de la Nueva Granada y Venezuela, entonces bajo el imperio de España.

La iniciativa de construir un parque en ese lugar tan emblemático, donde se hacían corralejas de toros, fue iniciativa de Enrique L. Román, quien llegó en 1887 a la Gobernación del departamento para reemplazar por licencia al titular José Manuel Goenaga. Se inauguró el 24 de mayo de 1892 con verja perimetral en hierro colado, alumbrado público, puertas metálicas, sillas, jardines, palmas reales cubanas y cuatro fuentes de agua accionadas a través de un molino de viento desde el interior del palacio de la Inquisición, que le dieron un atractivo especial al lugar por su belleza y sonido refrescante. La oposición inicial de algunos locales a reemplazar las corralejas por un parque, fue superada con la construcción en madera de un foso taurino en La Serrezuela. Por décadas el parque ha sido escenario de charlas, disfrutes visuales de cartageneros y turistas, lugar de reuniones apacibles, sitio de trabajo de emboladores, pintores, palenqueras vendedoras de dulces y frutas, refugio de pájaros cantores, mariamulatas y palomas.

Con la estatua ecuestre del Libertador en su centro, el parque ha tenido desde 1925 intervenciones diversas, siendo la más reciente entre 1999 y 2000, cuando se sometió a una recuperación integral que le devolvió su esplendor desvanecido por la falta de mantenimiento. El Concurso Nacional de Belleza se hizo cargo de su conservación desde entonces y hasta hace unos cuatro años, cuando las fuentes se silenciaron de manera definitiva y el parque entró en franca decadencia. En 2015 el CNB presentó a la empresa Aguas de Cartagena un proyecto de intervención general elaborado por el arquitecto Fidias Álvarez, pero no se concretó.

Hace algunos meses el gobernador de Bolívar, Vicente Blel Scaff, anunció que su gobierno se haría cargo de la recuperación del parque, pero hasta la fecha no se conoce una convocatoria de licitación pública para hacer realidad las obras requeridas. A estas alturas, desconociendo su valor histórico, patrimonial y simbólico, y su aporte a la actividad del turismo, las fuentes siguen silentes y cada vez más deterioradas, mientras la ciudadanía no se explica por qué la Alcaldía no se interesa por la suerte de este inigualable parque que, en criterio del periodista y escritor Germán Santamaría, es el lugar ideal para envejecer.

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