Columna


Las niñas y la ingeniería

SONIA CONTRERAS ORTIZ

27 de mayo de 2022 12:00 AM

Según el más reciente reporte del Foro Económico Mundial, hay una baja participación de las mujeres en las profesiones del futuro.

Entre 2019 y 2020 se identificaron ocho actividades que han aumentado la demanda de personal calificado: mercadeo, ventas, desarrollo de productos, desarrollo de contenidos, gente y cultura, ciencia de datos e inteligencia artificial, ingeniería, y computación en la nube. En solo dos de ellas hay paridad de género y las mayores brechas reposan sobre las profesiones que requieren habilidades tecnológicas.

Actualmente, a nivel global, solo 14% del personal en computación en la nube son mujeres, 20% de los ingenieros en ejercicio, 32% de los científicos de datos y 37% de los profesionales dedicados al desarrollo de productos. Esta baja participación de las mujeres en las carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) se explica por múltiples causas.

Primero, porque existen estereotipos de género que sugieren que las ingenierías son “carreras para hombres”. Esto es a pesar de que un vasto número de mujeres brillantes demuestran lo contrario: Katie Bouman, Diana Trujillo y miles más. A esto se suma la percepción de que las mujeres que se deciden por carreras con mayor presencia masculina sufren acoso y discriminación en sus entornos académicos y laborales. Sin embargo, estas situaciones pueden ocurrir en múltiples espacios, y pueden evitarse generando ambientes seguros e inclusivos, y promoviendo la igualdad de género en los cargos de toma de decisiones de las organizaciones.

Segundo, las niñas y adolescentes subestiman más que los varones sus habilidades para las matemáticas, así que muchas se abstienen de estudiar carreras STEM. Además, durante su niñez, ellas tienen una menor exposición a la ciencia y la tecnología a través del juego: todavía se cree erradamente que los carros, los bloques para armar y los videojuegos son para niños, mientras que las muñecas y las casitas son para las niñas.

Los padres de familia y los maestros juegan un rol importante en la toma de decisiones de los jóvenes. Es por ello que reducir las brechas de género en las carreras STEM es un reto que requiere del compromiso de toda la sociedad.

No se trata solo del bienestar de las mujeres. Los equipos de trabajo diversos y con paridad de género tienen mayor inteligencia colectiva, son más innovadores, creativos y producen resultados de mejor calidad, así que tanto la ciencia como la ingeniería necesitan de las mujeres (y de hombres por igual) para enfrentar y resolver los problemas que nos aquejan.

Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB ni a sus directivos.

*Directora del Programa de Ingeniería Biomédica, UTB.

TEMAS

  NOTICIAS RECOMENDADAS