Para muchos colombianos, el sector eléctrico puede parecer complicado. Sin embargo, es esencial entenderlo, ya que un posible racionamiento afectaría a todos. En términos simples, para evitar un racionamiento, necesitamos suficiente generación eléctrica y que esta llegue a todos mediante una adecuada transmisión y distribución. Las fuentes de generación eléctrica en Colombia son:
-Hidráulica: Centrales que generan energía con agua. Aporta el 66,6% con 12586 MW.
-Térmicas: Generan energía quemando combustibles fósiles. Contribuyen con el 30,9% y 5828 MW.
-Solar: Representa el 2,4%, con 455 MW.
-Eólica: Aporta el 0,1%, con 18 MW.
Es vital entender que cada fuente tiene diferentes rendimientos. Por ejemplo, una planta térmica de 1 MW funcionando 24 horas produce 24 MWh/día. Paneles solares de 1 MW, con solo 6 horas de sol, generan 6 MWh/día. Así, necesitaríamos 4 MW solares para igualar a 1 MW de una planta térmica. Si se quisiera reemplazar la potencia térmica con solar, necesitaríamos aproximadamente 24.000 MW, equivalente a 36.000 hectáreas de paneles solares. Además, requeriríamos acumuladores para almacenar energía nocturna.
Desafíos y preocupaciones:
Entre 1983-2002, se añadieron 9.666 MW al sistema, mientras que entre 2003-2022 solo se incorporaron 6.052 MW. A pesar de esto, la población creció en 12 millones en ambos periodos. Esto sugiere que la demanda crece más rápido que la oferta, elevando los precios y aumentando el riesgo de racionamiento.
Para alejarnos de este riesgo, es imperativo incrementar nuestra potencia instalada. Si bien la hidráulica y térmica tienen sus desafíos, es esencial diversificar con energías eólica y solar. La energía nuclear podría ser una opción futura.
A pesar de las promesas gubernamentales sobre energías renovables, la realidad es diferente. La UPME ha gestionado el sector de forma desordenada, generando desconfianza entre los inversionistas. Estos ven con escepticismo cómo la UPME limita las conexiones al sistema eléctrico nacional única manera para aumentar la oferta del sistema, pero al mismo tiempo invita a presentar más solicitudes. Las decisiones de la UPME están lejos de ser técnicas y obedecen a criterios que los inversionistas no comprenden. Sus repuestas están plagadas de burocracia y formalismos generados para limitar la transparencia y como cortinas de humo que seguramente llevarán a complejas investigaciones por parte de los entes de control presionadas por inversionistas afectados.
En una segunda entrega, abordaremos temas como la autogeneración, la transmisión y distribución eléctrica. Al igual que posibles irregularidades en el sector.
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