Los ciudadanos de Cartagena eligen hoy el alcalde que terminará el período del fallecido Campo Elías Terán y quien deberá enfrentarse a retos enormes y determinantes para el presente y el futuro de la ciudad.
El periodo de dos años y medio que tendrá para gobernar quien sea elegido hoy no bastará para resolver los problemas más graves de Cartagena, pero de lo que el nuevo alcalde haga o deje de hacer en ese tiempo dependerá que se enderece el rumbo de una ciudad a la que en un año se le deterioraron los principales indicadores de calidad de vida, en áreas fundamentales como seguridad, educación, salud y movilidad, después de haber experimentado un mejoramiento leve pero continuo durante cuatro años.
El nuevo alcalde no hará milagros, pero podrá evitar que Cartagena siga deteriorándose después de más de un año de incertidumbre y falta de gobernabilidad, haciendo que en lugar de aprovechar las enormes oportunidades de una ciudad con un patrimonio histórico invaluable y unas condiciones geográficas envidiables, se hundiera más en una maraña de problemas sociales, en la indolencia que frena el desarrollo sostenible y en el empeoramiento de sus condiciones de vida, empujada por la descomposición y la deshonestidad.
Los ciudadanos no pueden equivocarse esta vez eligiendo las propuestas ilusionistas y el contubernio con la politiquería corrupta de quienes han tenido en sus manos el poder político para cambiar las cosas, pero prefirieron sus intereses personales.
Ya se demostró que la maquinaria corrupta no puede enquistarse en el gobierno de manera vitalicia y que es posible derrotarla con la voluntad popular, madura y meditada.
El primer paso es no votar a cambio de promesas irrealizables ni de dinero. Hay que apoyar con el voto las propuestas realistas y la independencia de los caciques politiqueros, y hay candidaturas que cumplen con este requisito.
La campaña se cerró ayer con denuncias sobre maniobras delictivas para torcer la voluntad popular, pero en las manos de cada ciudadano está que tales maniobras no lleguen a concretarse.
La Registraduría anunció que tiene varias herramientas para garantizar una elección transparente, como la identificación biométrica y la publicación digital de los formularios E-14, donde se consigna la votación de cada mesa, para que la ciudadanía los pueda consultar.
Además, numerosas organizaciones serias como la Misión de Observación Electoral, estarán atentas para detectar y denunciar cualquier práctica corrupta y delictiva en la jornada de hoy.
Cada habitante de Cartagena debe apoyarse en ellas y colaborarles al mismo tiempo, denunciando sin titubeos cualquier irregularidad. Dos deberes ineludibles tienen los ciudadanos de Cartagena hoy: votar libremente por la opción que crean mejor –incluyendo el voto en blanco- y custodiar la transparencia y legitimidad de la elección de alcalde.