El Festival Departamental de Bandas (FestiBandas) se toma las plazas de Cartagena por segundo año consecutivo y al igual que el del año pasado, es organizado por la Gobernación de Bolívar, más particularmente por la Institución Universitaria Bellas Artes y Ciencias de Bolívar (UNIBAC) y el Instituto de Cultura y Turismo de Bolívar (Icultur).
Según un boletín de la Gobernación, este año participarán 14 bandas bolivarenses: Calamar, Clemencia, Arroyohondo, El Peñón, Turbaco, Simití, Magangué, San Pablo, Santa Catalina, Norosí, Santa Rosa, Córdoba y Pinillos, con más de 230 músicos. Los jurados este año son Miguel Naranjo, un aprestigiado cultor de la música de la región; Rodrigo Rodríguez (ganador del Grammy Latino); y Rupert Sierra, músico y maestro.
El año pasado triunfó la banda de El Guamo, sorprendentemente integrada por una gran cantidad de jóvenes.
Esta iniciativa del gobernador Juan Carlos Gossaín es de gran importancia por muchos motivos: ayuda a integrar a un departamento cuya geografía elongada y de acceso difícil en el sur conspira contra su unión;recupera un género musical que aún está en el ADN de los bolivarenses, pero amenazado por la falta de difusión masiva y por la competencia desleal en muchas emisoras; y también es una música común a la Costa Caribe y especialmente fuerte en Córdoba, sede del evento más famoso en San Pelayo con su Festival del Porro, y aunque se inició en 1977, su prestigio hace pensar que hubiera existido siempre.
No es casualidad que al cartagenero Gossaín, con raíces en Córdoba, le haya “sonado” hacer este evento, que ojalá se convierta en permanente en las gobernaciones sucesivas. El porro era la música emblemática de la región y muy particularmente del Bolívar Grande, así que hacerle un festival en Cartagena es recordarle sus orígenes a la ciudad, y a la vez, sus deberes con los sures, que para muchos urbanitas locales parece que comenzaran en Ternera, aunque la geografía de Bolívar diga que están mucho más lejos.
Un patrimonio como el porro debería ser promovido en todo el sistema educativo bolivarense, al igual que las gaitas, para resucitarlo en los grandes centros urbanos, de los que se han apoderado ritmos que cada vez suenan más globalizados y electrónicos, totalmente ajenos a María Varilla o a cualquiera de los demás porros y fandangos emblemáticos, incluyendo el himno al terruño escrito por Pablito Flórez, Los sabores del porro. Es probable que un bombardino entusiasme cada vez menos a los jóvenes amamantados con ruidos, estruendos y vibraciones insalubres que pretenden pasar por música, con el apellido “electrónica”, cada vez más comunes e iguales.
El porro y la música de acordeón bolivarense y sabanera deben ser defendidos por todos los gobernantes y personas en posición de influir en su promoción, o desaparecerán. De ahí la gran importancia de FestiBandas organizado en buena hora por la Gobernación de Bolívar.
Ojalá que perdure.