comscore
Editorial

La Aunap y sus observadores

Compartir

En este espacio hemos criticado repetidamente en los últimos años la política pesquera colombiana que permite que embarcaciones extranjeras que utilizan las artes conocidas como palangre obtengan licencia de pesca otorgadas por la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap).

El palangre (longline en inglés), como hemos contado antes, es una línea de miles de metros sostenida en la superficie por flotadores, de la que cuelgan otras líneas a ciertos intervalos, con anzuelos cebados en su extremo inferior. Los palangres tienen radioboyas en sus extremos para que los barcos los puedan localizar y recoger la pesca. Estos barcos tienen la capacidad para soltar varios palangres y hacen sus faenas así, lanzando unos y recogiendo otros.

La maldad de este sistema es que no discrimina especies ni tallas y sus víctimas son los peces pelágicos, es decir, aquellos que  no son de fondo ni tienen arraigos a sitios, sino que andan en este caso por el Caribe buscando su comida. Los palangres capturan no solo atunes, wahoos (y demás especies de la familia de las sierras), marlin, dorados y pez vela, sino también delfines, tortugas y algunas aves marinas cuando las carnadas no están demasiado profundas.

La AUNAP emitió ayer un boletín de prensa anunciando que invertirá 1.800 millones de pesos en un programa de observadores pesqueros para peces marítimos, y también de ríos, arroyos y lagos. Tal programa pretende ayudar a determinar si “las artes de pesca usadas para las capturas son las apropiadas y conocer las tallas de las especies que se estén capturando (...)” y además “El proyecto lo ejecutarán 103 observadores de pesca en puerto y abordo en los tipos de explotación artesanal marítima y continental e industrial (...)”.

Es muy loable este propósito del director de la Aunap, pero también es cierto que su entidad debería tener arrumes de papeles y discos duros llenos de información de las capturas de los barcos palangreros que descargan en Cartagena, aunque no sabemos bien quién los controla, ni si la información es recolectada con disciplina, ni si le ha servido para algo a la Aunap y al estado colombiano.

Tampoco tiene que montar observadores a los barcos palangreros para que estos decidan si estas artes de pesca son convenientes o no, porque se puede meter al internet y averiguar cuántos países la permiten, y notará que las naciones civilizadas las abolieron por ser extremadamente dañinas y depredadoras.

Ojalá que este estudio no sea una movida distractora para que todo siga igual, porque no se necesita montar a ningún observador a bordo de los barcos palangreros para documentar lo que ya está documentado por países que sí cuidan su recurso pesquero con celo, tienen autoridades idóneas, con capacidad de gestión, y son serias.

Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News