comscore
Editorial

El relleno de El Laguito

“La vigilancia constante no es solo una obligación administrativa, sino una necesidad de seguridad pública; la falta de presencia estatal preventiva permite que...”.

Compartir

La situación en el barrio El Laguito, en Cartagena de Indias, ha alcanzado un punto crítico tras la denuncia de rellenos ilegales en una zona de playa de aproximadamente 744 metros cuadrados. Según reportes de la comunidad, se utilizaron residuos de construcción y material de cantera para ocupar una franja de interacción marina sin ningún tipo de permiso ambiental o licencia de construcción.

Esta acción forzó la intervención del Establecimiento Público Ambiental (EPA), que impuso una medida preventiva de suspensión inmediata. Los informes técnicos advierten sobre la alteración del suelo, cambios en la dinámica del litoral y daños severos al ecosistema marino, lo que aumenta la vulnerabilidad de un sector ya castigado por la naturaleza.

La respuesta institucional, aunque efectiva en el momento de la suspensión, ha sido blanco de críticas por parte de los residentes. La denuncia ciudadana resalta una falla preocupante en el control urbano: a pesar de la presencia de un CAI de la Policía y la cercanía de múltiples entidades, incluidas Alcaldía Local y Capitanía de Puerto, se permitió el ingreso de volquetas y el vertimiento de escombros en una zona turística neurálgica. La vigilancia constante no es solo una obligación administrativa, sino una necesidad de seguridad pública; la falta de presencia estatal preventiva permite que particulares tomen medidas desesperadas o ilegales que terminan afectando la dinámica costera de toda la zona. Más allá de la ilegalidad del relleno, el problema de fondo es la erosión acelerada y la agresividad del mar, que este siglo ha mostrado olas de hasta cuatro metros y vientos extremos. Mientras el programa ‘Defensa Costera 2050’ interviene 6,2 kilómetros en sectores como Marbella y el Centro Histórico, El Laguito ha quedado peligrosamente excluido. Esta omisión es crítica, ya que la infraestructura residencial y turística -terrazas, piscinas y cimientos de edificios- está recibiendo directamente el impacto de la energía del oleaje.

La protección del patrimonio privado y público en El Laguito requiere de reingeniería urgente de los espolones existentes y la implementación de rellenos hidráulicos técnicos. No se trata de acciones aisladas de los propietarios, que pueden ser contraproducentes ‘aguas arriba o abajo’, sino de una intervención estatal estructurada.

Revitalizar el litoral mediante estructuras diseñadas para retener arena y mitigar el embate marino es la única vía para devolver la tranquilidad a los residentes y salvaguardar un activo ambiental y paisajístico que es vital para la economía de Cartagena. Ante la cantidad de espolones en Castillogrande, bien pudieron destinarse algunos a El Laguito.

La defensa costera no es un lujo, sino una medida de mitigación obligatoria frente al cambio climático y la pérdida de la funcionalidad de las playas actuales.

Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News