comscore
Editorial

Un llamado a ADLE

“La propuesta central de este documento es lúcida y necesaria: articular de manera vinculante una hoja de ruta de largo plazo como un capítulo regional dentro del nuevo Plan Nacional de Desarrollo”.

Compartir

La semana pasada, un grupo de ciudadanas y ciudadanos destacados de la vida pública, académica, empresarial, social y cultural del Caribe remitieron una contundente comunicación al presidente electo, Abelardo De La Espriella (ADLE), en la que pusieron de presente varias verdades incontrastables.

La primera de estas deviene de las profundas e históricas desigualdades que hunden a nuestra región en el rezago y limitan de forma estructural el bienestar de millones de colombianos, que suscribimos como nuestra, pues sus argumentos no solo son acertados; también marcan una ruta que el nuevo gobierno podría atender con urgencia.

Las cifras presentadas muestran una realidad vergonzosa. El Caribe alberga al 22% de la población del país, pero registra los mayores niveles de pobreza multidimensional y un PIB per cápita 40% inferior al promedio nacional. Entre el 2000 y 2024, mientras el país crecía al 2,4% anual, el PIB per cápita del Caribe continental apenas lo hacía al 1,9%.

El resultado es demoledor, pues el 40% de los pobres del país viven en nuestra región. Frente a esto, los firmantes aciertan en una premisa fundamental, y es que no habrá prosperidad sostenible para Colombia mientras persistan estas brechas con la periferia. El desarrollo del país está encadenado a la suerte del Caribe.

Lo desconcertante es que este rezago convive con un potencial agropecuario, hídrico, minero, turístico y de energías alternativas colosal. La causa no es la falta de riqueza, sino el fracaso de políticas públicas que jamás priorizaron la superación de la pobreza ni la equidad territorial. Por ello, la propuesta central de este documento es lúcida y necesaria: articular de manera vinculante una hoja de ruta de largo plazo como un capítulo regional dentro del nuevo Plan Nacional de Desarrollo.

Los seis principios propuestos para esta ruta son sensatos: entender la equidad regional como condición para el crecimiento nacional; convertir la lucha contra el hambre, el analfabetismo y la falta de agua potable en inversiones estratégicas y no en asistencialismo; diversificar la economía hacia la agroindustria y la innovación dejando la dependencia extractiva; potenciar nuestra cultura y turismo; y construir sobre lo construido con transparencia y rigor.

Aplaudimos el acierto de omitir deliberadamente el debate de los recursos presupuestales y la corrupción en primera instancia. Primero hay que pactar las prioridades. Tampoco se reclaman privilegios, sino oportunidades justas y criterios de asignación diferenciados que entiendan que las necesidades de La Guajira o Sucre no son equivalentes a las de Bogotá. Figuras como Adolfo Meisel, Cecilia López y Amilkar Acosta, respaldados por el rigor de Casa Grande Caribe, nos han entregado la bitácora. Al presidente entrante estos caribes le han hablado con respeto y esperanza; ¡ojalá los escuche!

Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News