El arranque de una nueva etapa política en el país mereció una interpretación cruda por parte del presidente de la ANDI, Bruce Mac Master, quien la encadenó con el entorno internacional en su intervención magistral durante el Congreso Nacional Empresarial de ese gremio la semana pasada aquí, en Cartagena.
El análisis parte de la premisa en que las instituciones multilaterales creadas tras la Segunda Guerra Mundial atraviesan una grave crisis de legitimidad, debido a la proliferación de vetos en el Consejo de Seguridad, el aumento de medidas comerciales discriminatorias y el retroceso de las democracias. En este nuevo orden, las disputas no son puramente ideológicas, pues se libran en el terreno de la seguridad energética, la inteligencia artificial y el control geopolítico de minerales críticos y tierras raras, indispensables para la transición tecnológica global.
Frente a los conflictos bélicos y comerciales entre grandes potencias, América Latina conserva una ventaja estructural invaluable debido a la ausencia de guerras entre Estados y una riqueza de recursos estratégicos que la posicionan como actor clave, siempre que logre concretar la tan postergada integración regional.
A nivel interno, Mac Master advierte que el desarrollo social es inviable sin resolver de inmediato frentes críticos como la seguridad física y territorial, el sistema de salud y las finanzas públicas con un nivel de endeudamiento casi que inmanejable, lo que exige al rigor fiscal para evitar un choque de mercados, a lo que se suma la incertidumbre por la seguridad energética en el suministro de gas y electricidad, lo que requiere agilizar proyectos térmicos, regasificadoras e interconexiones renovables; y la recuperación de la confianza y la inversión como elementos indispensables para sostener cualquier estrategia de largo plazo.
Para el gremio industrial, las soluciones paliativas o las reformas tibias no sumarán, pues de acuerdo con los modelos presentados, cualquier ritmo de crecimiento inferior al 5% anual resulta insuficiente para sanear las finanzas públicas y absorber el desempleo.
Para lograr ese umbral, Mac Master propuso reactivar cuatro grandes palancas macroeconómicas: la construcción y renovación urbana, la infraestructura mediante alianzas público - privadas, la agroindustria con adecuación masiva de tierras y el desarrollo energético y minero sostenible.
El mensaje de fondo para el nuevo Gobierno y el empresariado es claro: Colombia no padece de falta de planes, pues décadas de documentos Conpes lo demuestran, sino de una crónica incapacidad de ejecución. La responsabilidad histórica de la presente generación radica en estabilizar la coyuntura, abandonar la polarización y acelerar la inversión, garantizando que el aparato productivo lidere la transformación económica que el país requiere.
