La agenda de infraestructura concertada entre el gobernador de Bolívar, Yamil Arana, y la ministra de Transporte, Elsa Noguera, por directriz del presidente Abelardo De La Espriella, responde a una de las cargas más profundas del Caribe colombiano: la fragmentación física de su territorio.
Pretender consolidar un departamento próspero, seguro y competitivo cuando su geografía se encuentra fracturada en subregiones aisladas es realmente complejo. Por esto, el propósito de saldar la desconexión entre el norte y el sur de Bolívar sin depender de la infraestructura de departamentos vecinos no es capricho vial, sino una exigencia de gobernabilidad, equidad social y desarrollo económico.
Proyectos estratégicos como la conexión Barranco de Loba - Norosí, la vía Pinillos - Mompox, la Transversal Momposina y la intervención de los 40 kilómetros del corredor entre El Carmen de Bolívar y Plato (Magdalena), vinculado a la concesión Ruta del Sol III, demuestran un enfoque integral de la conectividad. Unir a los Montes de María con la Depresión Momposina y la Loba es dinamizar la despensa agrícola de la región, reducir los costos logísticos para los pequeños productores y garantizar que los bienes y servicios del Estado lleguen a comunidades históricamente postergadas.
A este esfuerzo de gran escala se suma la pertinencia del Programa Caminos del Tigre, orientado a la recuperación de la red secundaria y terciaria. Las carreteras veredales son las arterias por donde circula la vida cotidiana del campo; por allí transitan los alimentos hacia los centros urbanos, los estudiantes hacia las aulas y los enfermos hacia los puestos de salud. Por ello, la estabilización de puntos críticos y el mejoramiento de drenajes en estas vías de acceso primario representan la diferencia entre la inclusión productiva y el aislamiento social.
Existe, además, un imperativo incontrovertible en materia de seguridad. En las subregiones del sur de Bolívar, golpeadas por la presencia de estructuras criminales y economías ilícitas, la falta de vías transitables limita la capacidad de respuesta de la Fuerza Pública y la oferta institucional. La infraestructura vial actúa como un catalizador del orden constitucional, pues donde entra la carretera, entra el Estado, la justicia y las oportunidades de desarrollo formal.
El éxito de esta ambiciosa hoja de ruta dependerá de la rigurosidad técnica en los esquemas de cofinanciación entre la Nación y el Departamento, así como de la celeridad en la ejecución contractual con Invías.
Reducir las brechas territoriales de Bolívar exige transformar la voluntad política en obras concretas. Por eso, tranquiliza que el Gobierno tenga claro que la integración física del departamento es el camino más directo para construir una región unida, segura y plenamente integrada al futuro de la Nación.
