Editorial


Tráfico y Protección Costera

“Por esas cosas de Cartagena, es común que obras importantes, que causan enormes trancones, se inician en temporadas decembrinas (...)”.

EL UNIVERSAL

04 de diciembre de 2021 12:00 AM

Tranquiliza saber que el Consorcio Proplaya, contratista de las obras de la Fase I del proyecto de Protección Costera, ya obtuvo la aprobación del Plan de Manejo de Tráfico (PMT) por parte del Departamento Administrativo de Tránsito y Transporte (DATT).

Dicho PMT era necesario para que el contratista pudiera iniciar las esperadas obras, que se ejecutarán en el frente 2 de la fase I, que va desde la calle 15 de Bocagrande (zona aledaña al Seguros Bolívar), hasta la calle 36 del Centro (curva Santo Domingo), etapa que incluye la construcción de la protección marginal y la escollera tipo 2. Después de esos 120 días se iniciarían las secciones de los frentes 1 (espolones, playas y la escollera tipo 1) y 3 (rompeolas).

Aunque aún falta el trámite ante Dimar, que deberá pronunciarse respecto de la interacción entre el tránsito marítimo en la zona de intervención y los respectivos movimientos de obra y sus efectos, como también que el contratista haga la respectiva socialización, cabe formular algunas sugerencias con base en la experiencia vivida en otras temporadas turísticas y en lo observado para otras obras públicas de gran injerencia en la movilidad de las ciudades.

En efecto, respecto de la inminente temporada turística de fin de año, que se anuncia –salvo que nuevas cepas del COVID-19 lo arruinen– muy exitosa, lo cual implicará el arribo de cientos de vehículos de distintas regiones del país, con el consiguiente incremento en el tráfico, parqueo imprudente y largos trancones en las vías que circundan al Centro amurallado, cabe repensar en si es apropiado o no iniciar las obras justo este diciembre.

Por esas cosas de Cartagena, es común que obras importantes, que causan enormes trancones, se inician en temporadas decembrinas. ¿Es necesario que esto se repita para este fin de año en que ya sabemos que, per se, habrá inevitable caos en la movilidad aún sin las intervenciones por obras públicas? ¿Si es de esperar que, como en otros momentos, moverse en derredor de las zonas turísticas se convertirá, en la temporada que llega, en una verdadera tortura, necesariamente las obras deben iniciarse este diciembre? ¿Si ya hemos vivido tantos meses de espera, tiene sentido aguardar a que concluya la primera semana de enero de 2022 para iniciar las obras?

Y en cuanto a lo observado para obras públicas de gran injerencia en la movilidad de otras ciudades, ¿tiene sentido deprecar de las autoridades y del contratista que la movilidad de las volquetas, con el material que se empleará para las obras, se realice en horas nocturnas?

Por supuesto que se objetará, porque esto generaría el pago de horas extras, que pueden reducir el tiempo programado de obras por eficiencia. Pero, ¿acaso el Estado no está para morigerar las cargas que deben soportar los ciudadanos, cuando se ha de escoger entre todas las opciones, la menor molestia posible?

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