El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicó recientemente el informe ‘¿En qué situación están los migrantes en América Latina y el Caribe?: mapeo de la integración socioeconómica’; el documento ofrece un balance general del estado de la integración socioeconómica de los migrantes en 12 países de la región hasta 2021 y da luces acerca de cómo medir la integración.
El reporte de 172 páginas, que usted puede descargar aquí, presenta una serie de indicadores cuantitativos relacionados, por ejemplo, con la informalidad del mercado de trabajo, el empleo autónomo o cuentapropista, el empleo joven, la escolarización, las competencias en lectura y las condiciones de vida. El ejercicio aquí realizado también se basa en indicadores de políticas seleccionados que sirven para elucidar el marco regulatorio dentro del cual se produce la integración de los migrantes.
Adolescentes y trabajo
Acerca de los adolescentes y su participación en el empleo de los países de acogida, la investigación del BID encontró: “La proporción tanto de adolescentes inmigrantes como de nativos de entre 15 y 18 años que tienen trabajo en los países de ALC analizados en este informe es aproximadamente el 15 %. No obstante, las tasas de empleo entre los adolescentes de 15 a 18 años varían significativamente de un país a otro y también entre los extranjeros y los nativos”. Le puede interesar: 665 millones de dólares para migrantes y refugiados en Colombia
Hemos escuchado en reiteradas ocasiones que los niños, niñas y adolescentes no deberían trabajar, sino dedicarse a estudiar para asegurar -o, al menos, tratar de asegurarlo- un mejor futuro, pero...
Si nos centramos en los extranjeros las tasas más altas e empleo entre los adolescentes son las que se registran en Colombia, Ecuador y México (entre el 21 % y el 28 %), y las más bajas son las de Argentina, Chile, Trinidad y Tobago y Uruguay (por debajo del 10 %).
De hecho, las mayores diferencias entre estos dos grupos (adolescentes nativos y adolescentes inmigrantes) son las observadas en Colombia, donde la probabilidad de que los adolescentes inmigrantes tengan trabajo es casi el doble que la de sus pares nativos (28% y 15%, respectivamente). Lea además: Oportunidades sin fronteras, ‘pasaporte’ al emprendimiento
Llama la atención que hay brechas muy amplias entre los extranjeros y los nativos respecto a su participación exclusivamente en el empleo.
“En Colombia, Costa Rica, la República Dominicana y Ecuador, es más probable que los adolescentes extranjeros dediquen su tiempo únicamente a trabajar comparados con los adolescentes nativos” y aquí viene un dato revelador: “En Colombia, el 24 % de los adolescentes inmigrantes dedica su tiempo de manera exclusiva a trabajar, mientras que apenas el 9 % de los nativos hacen lo mismo”.
Los que no estudian ni trabajan
El estudio del BID también se refiere a las participaciones de los adolescentes de 15 a 18 años que no tienen empleo, ni están en el sistema educativo ni capacitándose (nini). “Estas tasas se ubican en niveles cercanos al 14 % entre los nativos y al 19 % entre los extranjeros. Sin embargo, varían mucho de un país a otro, en especial, entre los adolescentes extranjeros. En estos últimos, la participación oscila desde alrededor de un 9 % en Uruguay, México y Panamá hasta un 30 % en Perú, 36 % en la República Dominicana y 38 % en Colombia”.
En casi tres cuartos de los países en cuestión, es más probable que los jóvenes extranjeros sean nini comparados con sus pares nativos. Esta diferencia es particularmente amplia en Colombia, Costa Rica y la República Dominicana, donde la probabilidad de que los extranjeros sean nini supera a la de los nativos por 12 puntos porcentuales.
