Al final del camino solo tenía 5 mil pesos en sus bolsillos. También lo acompañaban algunos cambios de ropa. No más. Del resto su ser era rondado por un desconcierto monumental y una incertidumbre arrolladora lo embargaba cada vez que se asomaba por las calles circundantes a la Terminal de Transportes de Cartagena de Indias. No conocía nada y tampoco a nadie.
“Pasaba dando vueltas a la Terminal porque me daba miedo salir de ahí”, confiesa ahora, con algo de risa, sobre lo que en aquel momento le causó pavor. Él es Francisco Aguiar Ruiz.
“Un señor, que me vio dando vueltas, me preguntó qué hacía por ahí, le conté mi situación. Él era comerciante de productos naturistas y me ofreció trabajar como vendedor ambulante”, recuerda.
De inmediato, ante la abrumadora abundancia de escasez aceptó complacido y, como nunca, en todos sus 31 años de existencia, se había montado en autobuses como vendedor, prefirió hacerlo puerta a puerta. También te podría interesar: Halloween, así lo celebran colombianos y venezolanos
Una marcha nada repentina
Cuando el dinero de dos salarios por sus dos trabajos como profesor en su natal San Carlos, Estado Cojedes, más los dos aguinaldos navideños no le alcanzó para comprar un par de medias, Francisco Aguiar tomó la radical determinación de irse de su país, ese mismo diciembre.
Francisco es licenciado en Castellano y Literatura de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (Unillez). Fue docente en un colegio y en la misma universidad de donde egresó, también colaboraba con revistas literarias y como corrector de estilo en un diario. “Desde niño siempre me gustó leer y escribir”, cuenta.
Trabajaba mucho porque quería un futuro promisorio, pero la crisis económica de su país lo arrojó en un sinfín de pesares como la terminación de su relación amorosa con una actriz de su ciudad, además de su salida forzosa de su barrio, El Limoncito, y de su tierra, un éxodo que solo hasta el mes de marzo de 2017 logró concretar.
Sus letras, su esperanza
Después de seis años en Cartagena vendiendo productos naturistas, Francisco ha logrado una hazaña que al tiempo es un desahogo, completar la escritura de ‘Sobre la migración venezolana’, una publicación que narra el fenómeno que ha dejado más de 7 millones de almas por fuera de su territorio.
Es un libro de una escritura sencilla pero contundente, es un texto testimonial y noble, de carácter sincero y vívido sobre su experiencia, pero también de otros compatriotas como César Aldana, quien logró completar la peligrosa travesía de cruzar la selva del Darién, para vivir el sueño americano en Estados Unidos.
La publicación no pretende ser un compendio analítico de la crisis migratoria, no. “Se ha escrito mucho sobre la migración, pero quienes lo hacen no la viven. En este libro cuando no soy protagonista soy testigo, es un libro testimonial”, afirma su autor. Y sí que lo es.
“Para quienes lo hemos perdido casi todo, los apegos ya no cobran relevancia”, dice en uno de sus apartes sobre la odisea que resulta para los migrantes encontrar una casa en arriendo. Él mismo se ha topado con letreros como “se arriendan apartamentos pero no a venezolanos”.
Un viaje en solitario
A la proeza de ser escritor Francisco le ha sumado otra: financiar su libro, con el dinero que gana de las ventas naturistas. El compendio ha sido editado por Julio César Díaz, a través de Ediciones Casa Díaz.
Francisco sigue intentando sobrevivir todos los días. Lo hace desde el barrio Fredonia que lo acogió a su llegada a Cartagena, ciudad que le ha brindado la oportunidad de vivir un momento muy feliz, al participar en el Festival Internacional de Poesía en 2018.
“Fue un contraste porque yo era un vendedor ambulante, pero en los cuatro días que estuvo el festival fui un artista, me tuvieron en el Hotel Caribe, compartí con poetas de Estados Unidos, Brasil y de otros países. También le escribí un poema al Cerro de la Popa que lo presentó la OIM (Organización Internacional para las Migraciones) en la antología Pido la palabra, en la Feria del Libro en Bogotá.
Tengo otro poema que le escribí a Fredonia, allá en el barrio me dicen ‘el Poeta de la calle 13’”, comenta el escritor venezolano.
“5 mil pesos para comenzar” es el título de uno de los textos de su libro sobre migración que publicó en septiembre. Refiere el fin de un largo viaje y la génesis de una nueva vida. Lee también: El programa de migración segura de EE. UU. mantiene cifras bajas
