Ivonne Ortega contó ante unas 500 personas en el salón Barahona del Centro de Convenciones de Cartagena, que atendió por muchos años un mesa de venta de carnes en la plaza de mercado de la municipalidad de Dzemul, en el estado de Yucatán, México.
De hecho, es propietaria de una empresa del sector de carne porcina, que había empezado humildemente en su ciudad.
Fue invitada como una de las figuras centrales de la V Cumbre Mundial de Comunicación Política que concluyó el viernes en esta ciudad, en calidad de secretaria general del Partido Revolucionario Institucional (PRI) una de los tres grandes fuerzas políticas de México y la primera en el Congreso de ese país.
Cuenta que llegó a la política porque ya no soportaba los problemas de su municipio, como los empozamientos de agua que afectaban las ventas en la plaza de mercado y otros situaciones.A los 24 años, se convirtió así en diputada local, después en diputada federal, posteriormente en presidente municipal de su ciudad, Dzemul, luego en senadora de la República y gobernadora de Yucatán, su estado natal.
Cuando llegó a Cartagena tenía seis días de haber recibido su tarjeta profesional de abogada, y haber empezado una maestría en la función pública.
Una de las dificultades que afrontó durante su campaña a la Gobernación de Yucatán, fue lo que denomina guerra sucia.
“Yo tenía un problema de sobrepeso, de más de 100 kilos, eso fue tomado por quienes no querían que yo llegara al poder como material de crítica”, narró llorando.
En los avisos de campaña en las paredes los opositores le dejaban comentarios como “marrana, gorda, tú no puedes ser gobernadora”. Desde entonces dice que guió su actividad bajo el precepto del juego limpio. Se negó a que sus asesores borraran los mensajes insultantes en los avisos.
“La campaña sucia es de perder; hay que jugar limpio. Nuestras sociedades están hartas de pleitos estériles que solo buscan demeritar a los competidores”, dijo.“Reconocí, durante un evento con mujeres, mi problema de sobrepeso, les dije que no éramos machos pero sí muchas, desde ahí el grito de esas mujeres me acompañó desde entonces, me decían Ivonne yo juego limpio”.
Dice que en ese momento las mujeres asumieron su candidatura como suya.
La violencia
En diálogo con El Universal, Ortega reconoció que varios de los Estados del norte de México, están atravesados por la violencia pero ese no es el caso de Yucatán.
“La palabra en política es sagrada, lo peor que puedes hacer es quejarte y decir no puedo, cuando encuentras un municipio o una gobernatura con mucha escasez. Yo creía que mi debilidad era la seguridad por ser mujer;pero cuando me posesioné, la primera llamada que recibí fue una voz que me dijo: no te equivoques la noche es mía, y el día es tuyo; las mafias no querían que patrulláramos en las noches porque ahí se movían ellos. Pero empezamos a patrullar”, cuenta.
“Tras la última llamada tuve que sacar a mi familia al extranjero, pero un año después me dijeron que si no cedía a las presiones, tendría que ceder a las presiones de los medios de comunicación cuando cayeran los muertos lo cual cumplieron”.
En agosto de 2008 fue despertada con la noticia de 12 cuerpo decapitados.
“En ese momento reuní a los comandantes de Policía en mi oficina, y a punto de estallar en llanto les pregunté que si seguíamos adelante o dábamos marcha atrás; ellos me dijeron que estaban conmigo pero que se sentían solos”, contó.
“Yo le hice una llamada al entonces presidente Felipe Calderón, quien me dijo que contara con su respaldo, pero yo fui más allá y le pedí el control de las fuerzas de seguridad de Yucatán para coordinar sus acciones”.
Gracias a la gestión de esta mujer, la más influyente en la política de México, Yucatán es el Estado más seguro de ese país, con estándares cercanos a los de Suiza y Suecia en manejo del delito.“Mis asesores me pidieron que yo no saliera a dar la cara en esa crisis, pero la gente voto por mí y di la cara, porque la palabra en política es sagrada”, dijo.
Iría por la Presidencia
La dirigente contó como logró su ascenso en la política mexicana de marcado machismo, y en donde las mujeres han tenido poca participación. Hoy la secretaria del PRI, es una de las personas más influyentes en el país Azteca, y quizá la próxima candidata a la presidencia por esa colectividad con grandes posibilidades de convertirse en la primera mujer presidenta de México.
