El antiguo relleno sanitario de Henequén fue clausurado y posclausurado dos veces: en 2001 a 2006 por la empresa LIME; y en 2015, por un contrato suscrito en enero con el Consorcio Henequén 2014.
Sobre la segunda y más reciente intervención es donde la Contraloría Distrital ha puesto la lupa, debido a los hallazgos de preocupantes procedimientos de obra civil, que atentan con la salud de los moradores cercanos y con el equilibrio del medio ambiente de la zona.
En abril del año pasado, el entonces contralor distrital Mario Feliz, determinó que “hubo un potencial detrimento fiscal por más de 2.603 millones de pesos, porque Henequén ya se había clausurado”.
Hoy, siendo la nueva contralora Nubia Fontalvo, a esa decisión se suma, esta misma semana, en respuesta al denunciante César Anaya Cuesta, un informe de evaluación técnica, firmado por los funcionarios de la Contraloría, Jairo Latorre , director técnico de auditoria fiscal; William Rodríguez, responsable de control macro-ambiental; y Cristina Mendoza, coordinadora de Participación Ciudadana.
En este, el ente de control ratifica seis presuntos hallazgos e irregularidades sobre las obras de ingeniería civil, sanitaria y ambiental desarrolladas por el Consorcio Henequén 2014.
Los hallazgosEl informe de la contraloría dice que luego del análisis, en los trabajos del Consorcio 2014 en Henequén, se presentó ausencia de una planificación efectiva para la concepción y ejecución de las obras; debilidades protuberantes en la escogencia de la interventoría, para las obras contratadas.
Una de las cosas que más preocupa es que se halló que el sistema de recolección de lixiviados, fue deteriorado por la realización de obras innecesarias que no ameritaba ejecutarse por no ser funcional.Los lixiviados son líquidos resultantes del proceso de descomposición de la basura y sólidos, que afloran a la superficie convirtiéndose en un peligro ambiental para el medio ambiente y la población.
La Contraloría dice que “hubo ausencia del plano récord del relleno completo, mostrando todos los elementos implicados en la clausura para el mantenimiento posclausura”.
“Definitivamente no existe un plan de clausura para el desarrollo de la posclausura del relleno sanitario de Henequén”, sostienen los especialistas.
“Se presume un presunto hallazgo fiscal, por el valor total del contrato, por el presunto detrimento causado al erario y por el no cumplimiento del objeto de lo contratado”, agrega el informe.
Según la comunidad denunciante, las irregularidades son palpables en el terreno, ya que se hicieron una serie de obras que dañaron los procesos de clausura anterior; se colocaron unos tubos de pvc que simulan una función pero no sirven de nada; se tapó la poza principal con una capa de zahorra que no fue la mejor decisión, ya que los gases se escapan y generan daño ambiental.
Así las cosas, hoy la situación ambiental del área del antiguo botadero de basuras es una bomba de tiempo y lo que no se sabe es a dónde fue a parar la millonaria inversión.
Las respuestas del DistritoEn 2015, El Universal consultó al entonces secretario General del Distrito, Carlos Coronado, y respondió que: “En 2010 el Tribunal Administrativo de Bolívar confirmó la decisión adoptada por el Juzgado Séptimo Administrativo del Circuito, que ordenó emprender las gestiones técnicas, administrativas y presupuestales, para culminar el cierre de Henequén, realizar los trabajos de control de erosión, y ejercer el control del sitio”“En el 2013 dentro de la implementación del Plan de Gestión integral de Residuos Sólidos, la Secretaría General decidió hacer la contratación de estas obras mediante una convocatoria abierta a través de una licitación pública y se adjudicó”, agregó Coronado.
El caso Henequén están en manos, ahora, de la administración de Manolo Duque, la cual no se ha pronunciado. Serán los entes de control los que determinen quiénes faltaron en esta contratación.



