Política

Política, Gobierno Petro y el fenómeno de El Niño, una mezcla piromaníaca

Ciertas decisiones del Gobierno han incidido, presuntamente, en la limitada respuesta para mitigar los incendios forestales, más cuando las alertas hace mucho sonaron.

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OMAR ANDRÉS CARRASQUILLA LEÓN
27 ENE 2024 - 01:36 PM

Gustavo Petro, presidente de la República y los incendios forestales en el país. // Ilustración.

A los niños los asustan sus padres, en aras de que se porten bien o no las embarren en casa ajena, con la figura de “el Coco”. En la misma lógica, en gran parte del 2023, distintas voces advirtieron, incluidas las del Gobierno nacional, de la eventual llegada del fenómeno de El Niño.

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Muchos banderas rojas, muchos anuncios; no obstante, las alertas parece que no sirvieron para que las instituciones responsables de enfrentar los embates del clima y los riesgos naturales estuviesen preparadas para cuando el fenómeno llegara. Y a diferencia del monstruo, El Niño sí llegó, con la misma fuerza con la que comienza un año, de forma simultánea a las posesiones de nuevas administraciones locales y departamentales, las cuales recibieron con sorpresa el evento climático, por lo que de forma afanada y con tufos de desorganización combaten la devastación que está dejando El Niño.

Altas temperaturas están matando a mascotas encerradas en carros o apartamentos. Más de 500 incendios forestales, en las últimas semanas, se han presentado en todo el país, poniendo en alerta a los organismos de socorro y en vilo las antenas de radio y televisión, como las que tiene RTVC en los cerros orientales de Bogotá. Las conflagraciones han devastado los páramos y ahora muchos frailejones parecen las cerdas de un cepillo capilar; un escenario otrora frondoso y hermoso, ahora es dantesco.

En los pronósticos del Ideam, por lo menos 582 municipios de Colombia han sido declarados en alerta roja ante el riesgo de incendios de cobertura vegetal, la mayoría concentrados en la región Andina y en el Caribe.

Y, por si no fuera poco, hay una sequía tremenda en el país. Sesenta municipios sufren de escasez hídrica, por lo que el presidente Gustavo Petro decretó la calamidad ante el desastre natural, y así agilizar y solventar la atención de las emergencias, pues la tragedia no come de licitaciones ni Secop.

Sin embargo, y aunque la desolación climática la libra gran parte del continente, muchas voces culpan a la política de las posibles carencias que salieron a flote ante la devastación. Los dedos señalan a la reducción de los recursos a los cuerpos de bomberos, la presunta falta de planificación gubernamental ante un fenómeno que se advirtió y los juegos políticos y favores electorales que hoy tienen a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) en medio de polémicas.

Le cortaron el grifo a los bomberos

La senadora del Centro Democrático María Fernanda Cabal propició un próximo debate de control político a Luis Fernando Velasco, ministro del Interior, por la reducción en un 25% del presupuesto del 2024 para los cuerpos de bomberos del país, justo cuando muchas montañas se incendian.

La disminución de recursos ascendería los $23.000 millones, pasando de $91.178 millones en 2023 a $68.376 para este año; algo que muchos critican ante la insistencia de Petro de autodenominarse como un líder climático y quien fue una de las voces más recalcitrantes el año pasado sobre los potenciales riesgos de El Niño.

En cuanto a la Defensa Civil, Cabal indicó que, pese a que el presupuesto total aumentó cerca de $1.800 millones, los recursos de inversión pasaron de $11.135 millones en 2023 a $8.620 millones para 2024, eso sumado a que los recursos propios de la entidad se redujeron en $948 millones. Por su parte, Arbey Trujillo, capitán en jefe de la Dirección Nacional de Bomberos de Colombia, aseguró que la mayoría de los municipios no cuentan con bomberos contratados para atender emergencias.

Al respecto, el ministro Velasco negó las versiones sobre la reducción del presupuesto para los bomberos. “No podríamos quitar los recursos porque es un porcentaje definido, claramente, en una ley”, aseguró, y recalcó que el Gobierno sí tiene recursos para atender la emergencia, aunque las críticas y los señalamientos contra la cartera del Interior no cesan.

¿Dónde están los billones?

En redes sociales, muchos internautas denuncian que se percibe mucha improvisación gubernamental ante la emergencia. Aseguran que no hay certezas sobre las responsabilidades y funciones de las entidades llamadas a cumplir su tarea y “abunda el discurso apocalíptico sobre el cambio climático y poco juicio para paliar efectos previsibles: no es la primera vez que hay incendios”.

Para Cathy Juvinao, representante a la Cámara por la Alianza Verde, no hay una trazabilidad ni indicios de cómo el Gobierno invirtió los $2,2 billones que anunció en octubre de 2023 para ejecutar 188 acciones frente a El Niño.

Cathy Juvinao.

“Llama la atención que desde abril del año pasado, medios internacionales advirtieron sobre el fenómeno, y, en junio, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA) confirmó el inicio de El Niño a nivel global. Para julio, el Ideam ya había anunciado que en Colombia los efectos se incrementarían a finales de 2023 y comienzos de 2024. ¿Por qué solo hasta octubre la Ungrd expide el plan de gestión con las acciones ‘anticipatorias’? ¿Era acaso posible ejecutarlas en solo un par de meses? Aquí se ve falta de ejecución y de recursos en acciones de prevención. ¿Qué pasó con los 2,2 billones de pesos y en qué se ejecutaron?”, aseveró Juvinao.

Pues ahora Velasco anuncia que cogerán del Presupuesto General de la Nación de 2024 ($500 billones) para atender la emergencia? ¿Entonces $2,2 billones no alcanzaron? ¿Cuáles acciones del plan de acción expedido en octubre fueron adelantadas con estos recursos?”. Esas fueron las preguntas que la congresista verde le hizo a Velasco en X, en aras de “informar a los colombianos cómo se utilizaron esos dineros”.

El principal responsable, suspendido

En estos momentos, todo lo relacionado con la Ungrd navega aguas grises, pues Olmedo López, director de la entidad, fue suspendido hace un mes por la Contraloría por negligencia, tras no responder a los requerimientos sobre la falta de intervenciones en Mocoa, Putumayo, seis años después de la tragedia.

Presunta negligencia, retrasos en las intervenciones obligatorias de su cartera y supuestas Órdenes de Prestación de Servicios millonarias, y de corbata, para cercanos a Nicolás Petro y al Palacio de Nariño, son los ruidos que recorren los pasillos de la Ungrd actualmente.

Esta entidad depende directamente de Presidencia. Tiene un presupuesto mayor al de por lo menos siete ministerios, el salario de Olmedo López es el más alto del Estado ($80 millones), y es, según la ley 1523 de 2012, ‘el agente del presidente’. “En otras palabras, el señor Olmedo López es la mismísima voz del presidente Petro en la Ungrd”, tuiteó Juvinao.

“Lamentablemente, es de conocimiento público que el señor López no tiene experiencia ni conocimientos en el sector de gestión de riesgo de desastres. Así mismo, se sabe que la entidad ha sido instrumentalizada como un fortín burocrático lleno de contratos ‘corbatas’. ¿Es este un manejo responsable de una entidad que tenía a cargo ni más ni menos que liderar, a nivel central y territorial, la estrategia para preparar al país para El Niño? ¿Dónde está la ética pública y transformación de prácticas políticas que tanto prometimos en campaña?”, disparó la congresista, con respecto a la relación inflamable entre política y desastres naturales.

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