El ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, radicó esta mañana ante la Cámara de Representantes el proyecto de ley de la nueva reforma tributaria, que tiene como objetivo recaudar $12 billones para equilibrar el presupuesto del 2025. Esta Ley de Financiamiento, como la denomina el gobierno, busca cerrar vacíos legales que facilitan la evasión y elusión fiscal, sin afectar el IVA de la canasta familiar ni reducir el umbral del impuesto de renta para personas naturales.
¿Qué busca la nueva reforma tributaria?
El ministro Ricardo Bonilla ha resaltado que esta reforma tiene varios componentes clave, entre ellos los incentivos al turismo, el impulso a las energías renovables, ajustes tributarios para plataformas digitales de apuestas, y un impuesto al patrimonio. Además, se plantea la reducción progresiva del impuesto de renta corporativo, que pasará del 35% al 30% en los próximos cinco años, con la excepción de los sectores de petróleo y carbón. Esta medida, según Bonilla, está diseñada para fomentar el desarrollo empresarial en Colombia. Lea aquí: Tensión por Presupuesto General de 2025: Petro amenaza con decreto
Además, se destaca la intención de apoyar al sector empresarial colombiano, especialmente a las pequeñas y microempresas, reduciendo su tasa de impuesto de renta en tres puntos adicionales, lo que las dejaría con una tarifa mínima de 27%.
Críticas de sectores políticos y académicos
La nueva reforma tributaria ha generado reacciones encontradas dentro del Congreso. La senadora Nadia Blel, presidenta del Partido Conservador y de la Comisión Séptima del Senado, expresó su preocupación por la carga fiscal que se le está imponiendo a los colombianos.
Blel señaló: ”Los colombianos no pueden seguir asumiendo vía impuestos el hueco fiscal del país, que en gran parte se ha generado por políticas públicas del gobierno sin contar con la viabilidad presupuestal necesaria.”. Siga leyendo: Blel se queda con la presidencia de la Séptima, clave para reformas de Petro
El Partido Conservador, según Blel, realizará un análisis minucioso de la reforma antes de tomar una postura definitiva. Desde su perspectiva, no es justo que se sigan incrementando los impuestos sin antes adoptar un plan de austeridad y garantizar que los recursos ya asignados por el Congreso sean ejecutados de manera eficiente.
También advirtió que la presentación de esta reforma en medio de la discusión del Presupuesto General de la Nación no puede ser vista como una forma de presión para aprobar un presupuesto desfinanciado.
Sectores de la academia, gremios y expertos también han advertido sobre los riesgos de aprobar una reforma en el actual contexto económico. El exdirector de la DIAN, Lisandro Junco, ha cuestionado la propuesta de eliminar el impuesto Simple, alegando que ha sido una herramienta eficaz en la formalización de empresas. Según Junco, en solo siete meses, este impuesto ha recaudado $1,8 billones, superando otros impuestos como el de patrimonio o la gasolina.
Respuesta del presidente Gustavo Petro
En medio del debate, el presidente Gustavo Petro defendió la necesidad de la reforma y respondió a las declaraciones del presidente del Senado, Efraín Cepeda, quien había dicho contar con los votos suficientes para hundirla. Petro aseguró que, sin importar los recortes al presupuesto o a la ley de financiamiento, la reforma es esencial para reactivar la economía.
“Recorten o no recorten la ley de presupuesto, la ley de financiamiento o reforma tributaria se presentará porque hay que reactivar la economía,” afirmó Petro a través de sus redes sociales.
Uno de los capítulos clave de la reforma estará enfocado precisamente en la reactivación económica, incluyendo impuestos que, en opinión del Gobierno, estimularán la productividad nacional.
El Gobierno también ha negociado un acuerdo con los banqueros para no ampliar los sectores sujetos a la inversión forzosa. Como parte del acuerdo, los $55 billones obtenidos de la banca se destinarán a créditos para pequeños productores, un sector crucial para la economía del país. Según lo anunciado, los primeros desembolsos comenzarán en septiembre, y las inversiones estarán dirigidas a sectores clave como la vivienda e infraestructura, manufactura, transición energética, economía popular, turismo y agropecuario.
Además, se establecerán mesas sectoriales para coordinar planes y proyectos de desarrollo que aseguren la correcta asignación de estas inversiones.
Aumento del impuesto a las ganancias ocasionales y nuevos controles contra la evasión
Otro de los puntos destacados de la reforma tributaria es el aumento del impuesto a las ganancias ocasionales, que actualmente está en el 15% y pasaría al 20%. Esta medida se sumaría a un impuesto para activos improductivos, aquellos bienes que no participan en el proceso productivo y que actualmente reducen la base gravable.
El gobierno también busca fortalecer el rol de la DIAN en la lucha contra la evasión fiscal. Para ello, se propone una serie de incentivos, como recompensas del 20% del monto recuperado para quienes denuncien casos de evasión. Además, se impondrían multas de hasta 1.000 UVT (aproximadamente $50 millones) para quienes presenten información falsa en sus declaraciones de renta.
