Las marchas contra el gobierno de Abelardo de la Espriella, convocadas en más de diez ciudades del país, abrieron un nuevo capítulo en la relación entre el Ejecutivo y la oposición. La jornada estuvo marcada por las exigencias del magisterio, las reclamaciones de las comunidades indígenas y las críticas al Estatuto Antiterrorista que prepara el Ejecutivo.
Sindicatos, organizaciones indígenas y sectores políticos de izquierda salieron a las calles para expresar su rechazo a las políticas económicas, laborales y de seguridad del actual Gobierno nacional. Esta movilización representó una de las primeras protestas contra la actual administración, que ya cumple dos meses al frente del país.
La jornada fue objeto de análisis por parte de expertos, quienes coincidieron en señalar el escenario de confrontación política que se proyecta tanto en las calles como en el Congreso, aunque difirieron en la lectura sobre el alcance de la movilización. Lea también: En fotos: marcha contra el presidente Abelardo de la Espriella en Cartagena

¿Fue masiva la movilización contra el Gobierno de Abelardo de la Espriella?
Frente a las movilizaciones, Pedro Viveros, analista político, consideró que la convocatoria no alcanzó las expectativas que, según las declaraciones del expresidente Gustavo Petro, se tenían frente a una movilización masiva.
A su juicio, la jornada tuvo características iguales a las marchas del primero de mayo, organizadas tradicionalmente por las centrales obreras. “Esta fue una marcha muy similar a las que hacen el primero de mayo las centrales obreras: una marcha tranquila, sin ningún tema central, salvo comenzar a hacer oposición al gobierno”, indicó.
Para el analista, la movilización estuvo marcada por una variedad de asuntos que se mezclaron durante la jornada, sin que existiera una única motivación capaz de concentrar las demandas de los manifestantes. En ese sentido, interpretó la convocatoria como un primer intento de la oposición por posicionarse frente al nuevo Gobierno.
“No podría uno ni siquiera decir que la tranquilidad de las marchas se debió al decreto del Gobierno para regular las protestas. Fue más bien, pues, el apresuramiento de la oposición por hacer una oposición desbandada y apresurada al gobierno de Abelardo de la Espriella”, señaló Viveros.
Sin embargo, el analista no descartó que futuras movilizaciones puedan registrar una mayor participación. Según explicó, si el Gobierno comete errores que generen inconformidad ciudadana, las siguientes convocatorias podrían tener una asistencia más numerosa.
“Creo yo que más adelante, como todos los gobiernos cometen errores, entonces, si esos son fehacientes, podría uno pensar que las marchas siguientes podrían estar más nutridas”
Pedro Viveros, analista político.
El llamado para hacer una movilización contra el Gobierno De la Espriella
María Lucía Jaimes, analista política y profesional en Gobierno y Relaciones Internacionales, destacó la rapidez con la que se convocó la movilización y su alcance territorial. Según su análisis, miles de personas salieron a las calles, en lo que describió como una de las primeras “grandes protestas” contra el Gobierno desde su llegada al poder.
Indicó que las manifestaciones fueron mayoritariamente pacíficas, aunque se presentaron alteraciones del orden público durante la noche en Bogotá, Ibagué y Medellín. “En históricos, es la marcha que se ha convocado con un margen de tiempo tan corto desde que asumió la presidencia; con Iván Duque la primera fue en 2019 y Juan Manuel Santos en 2016″, afirmó.
Entre las principales inconformidades mencionadas por la analista están los cambios relacionados con las pensiones, los derechos laborales, el salario mínimo y los protocolos policiales. A estas preocupaciones se suman los cuestionamientos al acercamiento del Gobierno con el presidente estadounidense Donald Trump y con Israel. Le puede interesar: Demandan decreto de Abelardo De La Espriella que regula la protesta social
“La jornada confirma que el país sigue partido en dos espectros. El día anterior, el gobierno presenta un decreto que facilita la intervención policial en protestas, lo que elevó la tensión. Aun así, la oposición no es un bloque unido, porque la Confederación General del Trabajo (CGT) decidió no sumarse en esta ocasión. Lo que viene es un pulso entre gobierno y oposición, en la calle y en el Congreso”, concluyó Jaimes.

