Ayer en el Concejo Distrital se cayó la moción de censura contra la secretaria del Interior, Ana María González-Forero por presuntas falencias en su gestión. No se logró la votación necesaria para que la funcionaria fuese apartada de su cargo; una salida que, dejó entrever, hasta la misma politóloga esperaba. (Lea: ¡Atención! “Ana María Gónzalez-Forero no se va”: Concejo de Cartagena)
¿Cómo toma lo decidido?
Sin duda tengo que parar y evaluar qué es lo que estamos haciendo mal y corregirlo, porque evidentemente el voto de diez concejales en mi contra invita a revisar qué parte de mi gestión, de lo que se dice, hay que ajustar.
Sin embargo, es marcada la fuerte campaña de desprestigio que se relaciona con la falta de respaldo en la opinión pública sobre la administración Dau de una parte de la ciudad; no obstante, hay un sector silencioso de la ciudad igual o más grande que nos apoya cuando estamos en la calle o en privado. Son cartageneros que no tienen intereses en tener una visibilidad en redes sociales y que resaltan nuestro compromiso por avanzar en la construcción de una mejor ciudad.
Pero hay una gran parte de la ciudad que rechazó la decisión. Se anuncian protestas y su nombre es acompañado de adjetivos y apelativos negativos en redes. ¿Por qué cree que despierta esto?
Yo toda la vida he sido una persona polémica. Siempre he tenido la sangre dulce para despertar la controversia por las características de mi personalidad, pues digo lo que pienso. Probablemente tengo que mejorar en la forma cómo lo hago y son de esas cosas que voy a revisar, pero tiene que ver mucho con que yo no nado como un pez en el mundo político.
Ayer expresó su sorpresa ante la caída de la moción de censura y de los votos a su favor de algunos concejales, ¿hubo mermelada, lentejismo, clientelismo?
En lo absoluto no lo hubo. No tuve absolutamente ninguna negociación ni tengo la necesidad de hacerlo con ningún concejal. Mi estrategia de defensa fue explícita y los documentos que interpuse fueron leídos en las sesiones. Yo lo que hice fue hacer unas advertencias técnicas, jurídicas y objetivas acerca de errores procedimentales que si la moción salía yo iba a llevar a la justicia. Muchos temas se acercaban al prevaricato y creo que en un año electoral eso no le convenía a nadie.
¿Trabajar con usted es difícil?
A estas alturas he construido un estilo de trabajo que entiendo no es para todo el mundo. Soy una persona exigente basada en resultados a la que no le gusta que la gente devengue un sueldo solo por estar en el espacio.
Hace 15 años llegué a Cartagena a dar clases en la Universidad Tecnológica de Bolívar y me encontré con muchos estudiantes que al final del semestre se quejaban porque habían perdido la materia si ellos habían asistido a todas las clases. Yo les decía siempre que venir a clases es un indicador para sus papás y que para pasar mi asignatura se requería estudiar, leer y cumplir con las tareas. Ese era mi indicador de logro.
Yo creo que es un tema de exigencia y excelencia que honestamente creo que no hay que cambiar. Si recibes un salario y se te exige que trabajes, eso no es acoso. Eso es normal. Lo que pasa es que hay unas personas que estaban mal acostumbradas a ganarse el dinero en mi dependencia sin presentar informes, sin rendirlos. Cuando llegué a la Secretaría del Interior, incluso, encontré personas que ponían las mismas fotografías en sus informes de gestión, y yo obviamente soy más exigente y puse un nuevo sistema de reporte que incluso permite analizar cuál es el impacto de nuestra gestión en el territorio porque arroja indicadores medibles de cada función. Estos cambios son posibles que les hayan molestado a mucha gente.
Se dice en la ciudad que usted no gusta de la prensa...
Contigo siempre he hablado, siempre he venido. Yo siento que tengo una relación normal con la prensa que es respetuosa y objetiva; sin embargo, hay unos periodistas que tienen formas inadecuadas, que te meten la cámara y el micrófono, te insultan, salen con unas cosas, pero incluso a ellos les contesto entrevistas. Yo sí tomo distancia de esas maneras.
Ese es un rumor que le conviene a los que buscan atacar sin conocerme. Yo he ido a muchos medios periodísticos que al final me dicen: “usted no es como la pintan”. Por eso creo que es un artificio diseñado para desinformar; incluso los mismos concejales cuando me han citado a distintos escenarios, como el año pasado al Centro Cultural Las Palmeras, pensaron que yo me iba a asustar, cuando conozco totalmente a esta ciudad, a sus barrios y a sus líderes.
¿Y cómo tomó la lluvia de euros falsos?
Me pareció innecesario, pero uno como servidor público tiene que estar preparado a que pasen muchas situaciones. Por ejemplo, cuando le puse un huevo a Juan Manuel Santos en el Congreso se trataba de una protesta simbólica de alguien que no era nadie en la política, y que necesitaba visibilizar el escándalo de los falsos positivos. Hasta el expresidente lo entendió como tal.
¿Al caerse la moción de censura, retirará las denuncias por injuria y calumnia que interpuso contra concejales?
No desistiré ni de esas denuncias ni de las diez más que he interpuesto. No solo por este asunto sino por múltiples asuntos en el pasado.
(Lea: “Concejales de Cartagena están al servicio de una mafia”: Angélica Lozano)
Y sobre la denuncia de la senadora Angélica Lozano donde señaló que varios concejales estaban vinculados con una red de trata de personas...
Su defensa hacia mí junto a las del alcalde Dau y la de la periodista Jineth Bedoya, no solo de mi persona sino de mi gestión, fueron espaldarazos que agradecí mucho en los momentos más difíciles. Quiere decir que mi credibilidad frente a personas tan importantes está intacta.
Sobre sus denuncias de la relación entre políticos de la ciudad y una mafia de trata de personas y explotación sexual ya es materia de investigación por la Fiscalía. Ya ellos tienen todo el material recabado hace un tiempo considerable y no puedo hablar de un proceso en curso. Pero son concejales activos.
“Por la compra de una botella te regalamos un show gratis”, ¿acabar con la explotación sexual en Cartagena es una utopia?
Trabajamos arduamente para atacar todos los eslabones de la cadena porque existe una relación directa entre narcotráfico, trata y lavado de activos. Junto al alcalde fuimos a Nueva York y les dijimos a los gringos que necesitábamos su ayuda porque se trata de redes de crimen internacional. Ellos trajeron un proyecto del Departamento del Estado de EE. UU. para combatir esta red en la ciudad. Hoy no solo nos acompaña el FBI y la Interpol, sino que contamos con el apoyo de la Fiscalía, con su unidad especializada en la trata de personas, Migración Colombia, la Dijín y toda la Policía, entre otros actores.

Y por todo esto, ¿no la han amenazado?
Por supuesto. Por WhatsApp, Instagram y por intermediarios que traen razones raras. Amenazas de muerte, “de que me iban a borrar de la historia de Cartagena”, o de que me iban a aplicar una moción de censura en el Concejo. Todo eso está denunciado ante la Fiscalía.
Algunas voces proponen construir una zona de tolerancia en la periferia de la ciudad, y así puedan volver las familias a la Torre del Reloj.
Yo no estoy a favor de ese tipo de zonas y nadie puede hablar de una zona de tolerancia si allí se permite la violación y la explotación sistemática; sin embargo, como muchas veces he hablado con el alcalde Dau es que si esto se aprueba en el Plan de Ordenamiento Territorial, pues trabajaremos con total disposición. Si bien prestar servicios sexuales está permitido, hoy tenemos zonas dispersas por toda la ciudad donde hay malas prácticas y no se cumplen las condiciones para preservar los derechos de las personas.
Pero el POT aún no se sabe si se aprobará este año y se acaba el gobierno Dau, ¿seguirá en la política?
No he tenido mucho tiempo de pensar en el futuro, pero lo que sí tengo muy claro es que esto hay que terminarlo bien. No me gusta dejar tareas sin concluir y aspiro estar hasta el final si el alcalde me lo permite. Lo que anhelo es usar este aprendizaje contra la trata de personas en Cartagena para mejorar la estrategia nacional contra la explotación sexual.
O sea, ¿del Palacio de la Aduana a la Casa de Nariño?
Hemos venido trabajando de la mano del Gobierno nacional desde siempre. El trabajo contra la trata puedo seguirla en el sector público o en el privado con la cooperación internacional. No me espera ningún cargo nacional, pero es lo que me gustaría y es el espacio donde podría aportarle más al asunto, a la ciudad, a Colombia.
