“Necesitamos sanar nuestra sociedad con la verdad”: María Pizarro

25 de marzo de 2019 07:30 AM
“Necesitamos sanar nuestra sociedad con la verdad”: María Pizarro
María José Pizarro Rodríguez, hija de Carlos Pizarro. //fotos ernesto taborda.

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María José Pizarro Rodríguez, la hija del asesinado comandante guerrillero Carlos Pizarro León-Gómez, tiene claro en qué punto está el país y cuál es su papel en el Congreso, como representante de un sector de la oposición.

“Tenemos un país dividido en dos formas de entender y de concebirlo a futuro, una, la que le dio la presidencia a Iván Duque, diversa en su composición, con una parte que cree que ese es el camino por convicción, pero otra porción que ha sido manipulada con informaciones erróneas, pero que en su conjunto es producto de la guerra y la exclusión en este país”, dice la hoy representante a la Cámara por los Decentes.

“Pero también está la otra parte que votó por Gustavo Petro y que optó por el sí a la paz y que apoyó la consulta anticorrupción, que concibe que este país tiene que transitar a una realidad diferente; más incluyente, con educación universal, con equidad en salud, pensiones, discusiones que no se han dado por la dinámica de la guerra, entonces tenemos esos dos países que hoy vuelven exactamente al mismo punto, por eso nos molesta esta discusión sobre la Justicia Especial para la Paz (JEP), porque nos devuelve a temas superados de los acuerdos, cuando como generación queremos pasar a otros y discutir otros temas, como cumplir con la minga indígena del Cauca”, expresa Pizarro.

La congresista llegó a Cartagena con su amiga inseparable, su madre Myriam Rodríguez, también exmilitante del extinto grupo guerrillero M-19. En casa de otro exintegrante guerrillero de ese movimiento, el ambientalista Rafael Vergara, amigo de su padre, expresó por qué el país debe defender la justicia transicional concebida en la JEP.

“Mi llegada al Congreso fue un logro individual, fue de una oposición que hoy tiene un nivel alto de representatividad, con una voz que hoy debe ser escuchada; pero esa oposición no es absolutamente homogénea, sino diversa, con distintos puntos de vista, con gente que viene de los sindicatos, los maestros, de reivindicaciones sociales, empresariales, y otros venimos de la lucha por la memoria y por la verdad, y en términos generacionales también, porque en la Cámara por ejemplo hay gente muy joven”, expresa.

Sobre Petro

Cuenta que con Gustavo Petro, “nos juntó la historia que compartimos, que él vivió; y yo sencillamente porque soy hija o heredera de ese legado por las luchas de mis padres, pero mi aspiración fue motivada por una generación que quiere plantear cuál es el país que nos merecemos. Gustavo tuvo la visión de incorporar esos nuevos nombres a una lista y me correspondió a mi encabezarla en un momento particular en el que Petro logró ser el líder indiscutible en la primera vuelta presidencial de los sectores alternativos; y en mi caso 80 mil personas sintieron que podía representarlas a mi manera, que no es la misma de Gustavo, pero en quien reconozco que es uno de los personajes más importantes que tiene la política nacional hoy, además con una visión de un nuevo país, a treinta años por ejemplo en términos ambientales, eso es algo que debe convocar a las nuevas generaciones de este país”.

Sobre su padre,
el comandante Pizarro

María José tenía 12 años cuando atentaron contra su padre. “A mi padre lo matan el 26 de abril de 1990; yo era una niña que iba al colegio en Bogotá, después, antes de priorizar un ejercicio universitario, viajé por cuatro años por Suramérica, por un lado me dolía la historia de este país; pero que no generaba un espacio de tranquilidad, entonces empecé a encontrar las respuestas a muchas de las luchas de mis padres contra la desigualdad y la inequidad en sectores muy marginales lo que es una realidad en el continente”, cuenta. “De la historia de la insurgencia de este país, se conoce muy poco, infortunadamente la historia desaparece de los curriculum, y la que se narró fue la historia de un sector de la sociedad, por eso la memoria es tan importante, porque plasma las experiencias de distintos sectores de la sociedad, y de quienes estábamos alrededor, como los niños, las madres, los sobrinos, de los no se conoce casi nada, cómo tuvimos nosotros que sobrevivir a la clandestinidad de nuestros padres, qué persecución sufrimos, es un deber del Estado que los niños puedan crecer en medio de un conflicto, derecho a su identidad; precisamente esa es la importancia de los acuerdos de paz, ¿cuándo en este país se habló de la historia de las mujeres reinsertadas?; es ahora cuando reconozcamos que no hay una sola verdad, sino varias verdades, historias y relatos; y es en ese momento en que se puede dar la reconciliación”, expresa.

“Hay que conocer
la historia”

María José vino decidida a investigar a fondo la vida de su padre y eso incluía un capítulo en Cartagena. En 2008 llegó a la casa de Rafael Vergara, quien le muestra varias cajas con archivos, fotos, recortes de su padre. “Al país le hace falta escudriñar en la historia sin tenerle miedo a qué es lo que te vas a encontrar; el país no conoce el pensamiento de Carlos Pizarro; yo me he puesto en esa tarea; mi padre no es solo el hombre de sombrero blanco, carismático, guapo, recordado como una imagen icónica, hoy dirían que era un ‘mamerto’, bueno, hay un sinfín de versiones, pero cuando tú te acercas al personaje en términos ideológicos hay un hombre con unos matices amplios, no era comunista-marxista-leninista, ni nada de eso, sino un hombre humanista, con una ideología más nacional, que podía hablar con sectores diversos de la sociedad”.

Pizarro cuenta que escudriñó no solo en las entrevistas, los discursos, en un libro, sino en las personas que lo conocieron. “Personas como Rafael Vergara, como Rafael Pardo, el general Bonet; sus propios contradictores dan fe de quién era mi padre, quien vivió un momento histórico que transformó y cuestionó a toda una generación, en términos colectivos, que cambió al mundo a través de diversos movimientos”, dice.

Advierte que sobre esos movimientos en Latinoamérica se expresaron a través de la insurgencia. “Las guerrillas fueron un fenómeno en Colombia, pero también de toda Latinoamérica, y cuando lo vemos de esa manera no se trata un puñado de bandidos, sino de la rebeldía de una generación; eso es lo que de alguna manera se quiere borrar de la historia nacional y por eso es importante que esos relatos puedan regresar”, expresa.

De Pizarro hay un libro “De su puño y letra”, centrado en sus cartas y dos documentales que ha realizado la congresista. Hoy también su lucha es para que el asesinato de su padre no quede impune.

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