Política


Vídeo: Ataque a Iván Duque en EE. UU. provoca reacciones en Colombia

“Paraco”, “narcotraficante”, “asesino”, fueron parte de la encerrona que el periodista Dan Cohen preparó para que el expresidente, junto a sus hijas, cayera.

Con la irrupción de las redes sociales y la digitalización de los medios de comunicación, más allá de los beneficios y ventajas que esto ha traído consigo, también ha habido muchas consecuencias. Dentro del menú de desventajas se encuentra el comunicador viral, ese, en palabras de la periodista Tatiana Velásquez, que busca ser él la noticia, en medio de la guerra por el control de las redes y del clic. (Lea: “Legalizar la droga es legalizar el asesinato”: Uribe desde Cartagena)

Para la creadora de La Contratopedia, este tipo de periodismo confunde, tergiversa y no aporta verdades ni explicaciones en aras de obtener más likes.

Bajo esta lógica de periodismo viral e incitador, todo el país enmarca a lo sucedido entre el periodista estadounidense Dan Cohen y el expresidente de Colombia, Iván Duque.

Dan Cohen es un periodista conocido en Estados Unidos por ser un activista con ideologías políticas catalogadas como de izquierda radical. Colaboró con medios como Russia Today, Al Jazeera, Intifada (medio palestino), entre otros. Además, es negacionista del COVID-19 y de los beneficios de la vacunación.

La táctica que utilizó para hacerle una encerrona a Duque fue la de hacerse pasar como un admirador que buscaba una foto con el exmandatario en una calle de Washington, Estados Unidos, país donde el expresidente ha pasado largas jornadas tras entregar su cargo a Gustavo Petro.

A Duque lo acompañaban sus hijas y un amigo, y cuando se dispuso a posar para la cámara de Cohen, el periodista comenzó a interrogar por sus presuntos vínculos con José “Ñeñe” Hernández, empresario valduparense relacionado con el narcotráfico y acusado de financiar supuestamente la campaña presidencial del exmandatario Iván Duque.

Cuando Cohen indagó sobre esta supuesta financiación con dineros sucios, Duque se comportó con mesura y tomó distancia buscando desligarse del momento.

“¿Le parece si hablamos en inglés?”, le preguntó Cohen a Iván Duque, quien accedió a conversar. “¿Podemos decir Ñeñe Hernández?”, a lo que el expresidente respondió con ira: “No, Ñeñe Hernández es un hijo de puta, hombre”.

Cohen aseveró: “él pagó por tu campaña, ¿cuánta cocaína pagó por tu campaña?”. Duque procedió a retirarse ante un momento que comenzó a escalar en su nivel de agresividad, pues Cohen comenzó a gritarle “asesino, paraco y narcotraficante”, mientras el exmandatario se alejaba e intentaba calmar a su hijas, quienes le acompañaban.

“Sé todo sobre esa sucia mierda que hiciste, ¿cuánta cocaína pagó por tu presidencia?”, prosiguió Cohen, ante lo que Duque con tranquilidad le respondió: “Deberías educarte. Estás absolutamente desinformado y no sabes lo que dices”.

En el fragor del acalorado momento, Duque le recordó a Cohen que fue en su gobierno cuando hubo altos índices de incautación de cocaína y que fue su despacho el que firmó la extradición a Estados Unidos de Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, máximo cabecilla del Clan del Golfo. Cohen, a esto, contraatacó e indicó que el expresidente es un “títere al servicio de la Casa Blanca”.

El país reacciona en contra

Luego de difundirse el vídeo del suceso, desde distintas orillas de la política y el periodismo se condenó el acto como un ataque y no como un ejercicio ideal. “No soy fan del expresidente Iván Duque, ni de su gobierno, pero la manera como lo increparon es inaceptable. Porque lo vivimos, también lo rechazamos”, expresó Martín Santos, hijo del Juan Manuel Santos.

Uno de las opiniones a la que más se suscribieron internautas fue la del cronista José Guarnizo, director de Vorágine: “Salir a gritarle a un expresidente en plena calle no es hacer periodismo. A lo sumo es un acto que termina victimizando a alguien con enormes cuestionamientos y que, en efecto, aún tiene mucho qué explicar sobre el pobre y opaco legado que dejó en su mandato”.

“Este tipo de cosas no se le hace a Iván Duque ni a nadie. Es un ataque cobarde hacia un colombiano que caminaba por las calles de la capital de Estados Unidos. Lo que pasó con el expresidente no tiene nada que ver con periodismo ni con nada. Es un ataque a verbal, a mansalva, a una persona que estaba paseando con su familia. Se acercó alguien amablemente a pedirle un saludo para terminar insultándolo a traición”, expresó el periodista Félix de Bedout.

Por su parte, el periodista Gustavo Gómez acotó: “¿Qué proceso mental lleva a insultar públicamente a una persona que está con su familia, junto a menores de edad? Bienvenida la discusión argumentada, pero episodios como el que vivió Duque no contribuyen a la construcción de país, ni a resolver nuestros problemas”.

¿Doble rasero?
Tras las fuertes reacciones en el periodismo colombiano, Dan Cohen, por su parte, se defendió: “No hay ni una sola acusación en el vídeo que no haya sido demostrada. Ver cómo la élite periodística se desmorona porque un verdadero periodista tenga las agallas de exponer lo que les está vetado o tienen miedo a preguntar, no tiene precio. La caída de caretas es antológica”.

No obstante, desde la academia, para el analista político Pedro Viveros el activista engañó a Iván Duque, quien pasea de vacaciones con su familia. “Eso no es periodismo. Es una vil redada premeditada. Ese señor no es digno de decir que es un comunicador social. A ningún presidente (o expresidente) le podemos desear tamaño exabrupto”, expuso.

Sin embargo, el internacionalista y docente de la Universidad del Rosario, Mauricio Jaramillo Jassir, considera que el abanico de rechazos del periodismo nacional a lo sucedido con el expresidente se puede leer como un “doble rasero”.

“Obviamente me parece que es un acto condenable y se ha visto en el pasado reciente, por ejemplo: Jorge Rodríguez, expresidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, en México lo insultaron en plena calle. Lo mismo sucedió con José Luis Rodríguez Zapatero en España. A ambos los acusan de ser cercanos a Nicolás Maduro. Claramente este tipo de actos son ofensivos y no hablan bien del periodismo. La justicia es la que debe juzgar; sin embargo, uno no entiende por qué están siendo tan duros con Dan Cohen y son tan blandos con las manifestaciones racistas, sistemáticas y no accidentales, de la revista Semana contra Francia Márquez”, explicó Jaramillo.

Para el académico, una de las conclusiones o explicaciones sería que los medios hegemónicos del país se tapan con la misma cobija.

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