Entre basura y aguas de alcantarilla está la bella villa de Mompox, ciudad que fue declarada Patrimonio Cultural e Histórico de la Humanidad por la Unesco en el año 1995.
A pesar de ello, su aspecto cada día es más deplorable, en razón de que los administradores municipales a través del tiempo han pasado sin generar cambios positivos y sustanciales.
Algunos habitantes manifiestan con preocupación que cada cuatrienio hay cambios en la administración pública tanto municipal como departamental, pero la ciudad donde vivió el Libertador cada año que pasa se ve más ensombrecida por la desidia sistemática de los gobiernos locales y regionales.
La población ribereña se ha visto seriamente afectada por la ola invernal de los últimos tiempos, no solo en los corregimientos y veredas, sino en el perímetro urbano, lo que ha causado traumatismos en su economía, hecho que se refleja en el deterioro de las calles, carreteras, sistema de alcantarillado y en otros aspectos.
Una de las cosas que más preocupan a los pobladores en los actuales momentos, son los ríos de aguas negras y putrefactas que pululan por las calles y emanan olores nauseabundos, lo causa serias incomodidades a los nativos y sobre todo a los turistas de distintas partes del mundo que llegan con mucha frecuencia a conocer la ciudad.
Del mismo modo, existe una gran intranquilidad por los botaderos a cielo abierto ubicados a 5 metros del parque de La Virgencita, a 20 metros de la gasolinera Terpel y a 80 metros de la institución Alonso de Heredia, sede adscrita a la Institución Educativa Tomasa Nájera.
La ciudad de Mompox no cuenta con laguna de oxidación, por tal razón el alcantarillado vierte su contenido en el Río Magdalena, el cual en los actuales momentos por su alto nivel no recibe los productos del alcantarillado y estos se derraman por los manjoles.

