Es trabajadora social, abogada, tiene una especialización en Gerencia Social, un Magíster en Gestión Ambiental de la Universidad Javeriana y un Doctorado en Ciencias Políticas; tiene algo más de un metro con sesenta centímetros de estatura, pero a la hora de defender a las mujeres se vuelve inconmensurable.
Le hablamos de Emma Doris López Rodríguez, hija de padres bolivarenses, pero nació en Barranquilla, donde su labor como defensora de los derechos de las mujeres, le ha convertido en una consultora indispensable.
“El ayudar a la mujer nace desde la historia de mi casa. Mi madre con nueve hijos, veníamos del sector popular, de arraigos campesinos, toda esa dificultad con la que una empieza a vivir, empieza a ver la realidad de las mujeres, sobre todo la de mi madre, que venía de una vivencia de violencia política entre liberales y conservadores. Esas historias que me contaban mis padres, me fueron llevando a interesarme y me provocó acercarme a esos temas de violencia contra la mujer”, nos cuenta.
Pero no solo fue eso lo que le sembró el gusanillo de velar por la mujer. “Escuchaba programas radiales como ‘Hablan las mujeres’, me llegaban documentos del tema de mujeres, empecé a asistir a eventos de mujeres, los congresos nacionales, como la primera reunión de Beijing y trabajé con una entidad internacional donde yo era la gerente de programas de salud y me tocó atender al 80 por ciento de las mujeres y veía la realidad de las mujeres cabeza de hogar, mujer campesina, las migrantes y la discriminación y exclusión. Cuando yo vi eso comprendí lo que sería mi rol en el resto de mi vida”.
La barrera de ese entonces era que no había las herramientas para ayudar a las mujeres, “pero encontrábamos la manera de ayudarlas y cuando se lograba algo, eso me llenaba de satisfacción y fue creciendo entonces ese deseo de seguir ayudando. Eso de ver a más mujeres juntas luchando por un mejor bienestar despierta en mí el deseo de estudiar y cuando uno empieza a estudiar a analizar, empieza a entender la lógica de nuestra exclusión, de nuestra discriminación y empiezo a sumarme a organizaciones y esa semilla crece en mí y empiezo a germinar entonces esa misma labor en mi ciudad y en la región”.
López Rodríguez se ha entronizado tanto en ese empoderamiento de la mujer en el Atlántico, que hoy en día es una consultora, incluso, de los mismos entes gubernamentales. Las mujeres acuden a ella para que sea el puente para poner una denuncia, para recibir alguna ayuda y las mismas autoridades la buscan para que ella sea el puente entre las instituciones y la comunidad de mujeres.
“Eso me llena de satisfacción. Porque entendí, a través de las labores que hacíamos, que las mujeres no asisten a las rutas del Estado porque como siempre nos han negado, nos han negado la voz, entonces empecé a trabajar en ser una portavoz de las mujeres, eso me permitió ganarme la confianza del género hasta el punto que ellas acuden a mí para que yo les transmita el mensaje a las autoridades y muchas veces sucede que las autoridades acuden a mí para llegarle a las mujeres. El hecho de haberme empoderado de las herramientas me ha permitido conocer cuáles son los puntos difíciles, las barreras, y cómo actuar ante ellos”, dice.
Emma Doris es hoy la consultora de muchos medios de comunicación y periodistas cuando se trata de la violación de los derechos de la mujer; de los asesinatos, de los feminicidios; lleva las cifras del departamento del Atlántico de los asesinatos de mujeres desde el 2014 hasta la fecha.
Por ejemplo, en el 2014 hubo 47 mujeres asesinadas en el Atlántico, de las cuales 8 fueron feminicidios; en el 2015 de los 36, 12 fueron feminicidios; en el 2016 de los 54, 9 fueron feminicidios; en el 2017 fue donde más feminicidios hubo, de los 47 asesinatos 16 fueron feminicidios y en este 2022, en los días que han transcurrido, se han presentado 9 asesinatos de mujeres de los cuales 5 son feminicidios.
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Para ella esa labor es dolorosa, porque muchas veces le toca consolar a los familiares o las mismas mujeres que han sido víctimas de violencia o asesinatos. “Un caso duro que me tocó fue el de una fémina víctima de abuso sexual de su hijo, empezamos a hacer la ruta, logramos que ese caso saliera adelante, pero esa mujer fue nuevamente revictimizada, porque no hubo el cumplimiento de lo que se acordó; simplemente quedó el papel y la mujer fue fuertemente agredida y casi victima de feminicidio. Uno se frustra porque vio que una parte de la ruta se cumplió, pero la otra no y queda ese tipo de frustración. Porque como dijiste ahorita, que soy una generadora de confianza, pero si a esa mujer la hubieran matado cómo me hubiese sentido yo en un momento dado”.
Cuando le preguntamos en qué departamento de la Costa se genera más violencia contra la mujer. Nos dice: “el tema no es dónde más se genera, el tema está en que el departamento donde más se denuncia este tipo de violencia es en el Atlántico. Tal vez generado por la confianza que tienen las mujeres, en personas como yo, en el grupo de mujeres que acá en el Atlántico están enrutadas por el mismo camino de ayudar a la mujer, sin importar el estrato o condición social”.
Una de las satisfacciones que tiene es que “hasta la misma Policía Nacional ha acudido a mí para que les capacite a sus agentes en el tema de la violencia contra la mujer y la intrafamiliar. Unos 4.000 agentes se han capacitado en el tema de mujer y eso es bueno, porque la institución tiene personal capacitado para atender ese tipo violencia, que muchas veces es difícil de manejar”.
Otra de las satisfacciones que le ha quedado “es que me han llamado comandantes del Departamento del Cesar y la Guajira para que los asesore en algunos temas. Lo hemos hecho por teléfono porque el tema ha sido en caliente y gracias a Dios las cosas se pudieron resolver”.
Pero ella quiere que las mujeres de la región Caribe también se empoderen para ayudar a las otras mujeres que padecen cualquier tipo de violencia. “Y el llamado que les hago a las educadoras, las madres cabeza de familia, madres de familia, jóvenes, mujeres en situación de discapacidad, población LGBTI, campesinas, indígenas, negras, afro, todas las mujeres, deberíamos, al unísono, juntarnos para seguir trabajando el tema del reconocimiento de nosotras como sujetas de derecho. Que reconozcamos que vivimos en una sociedad donde debemos respetarnos unas a otras y no estar tirando cada quien para su lado”.
