Han pasado 15 años desde que Diomedes Rafael Díaz Ortega y Margeleis María Díaz González, siendo entonces integrantes de las Farc-Ep, unieron sus vidas. Producto de ese amor, que nació lejos de un hogar, sin una cama para descansar o un patio para compartir en familia, fueron llegando los hijos.
Según relata Diomedes, bautizado así por su padre en honor al conocido cantante de música vallenata, fue entonces cuando decidió junto a su esposa que había llegado el momento de afrontar un cambio en sus vidas: acogerse a un proceso de reconciliación con todo el país y dejar a un lado las armas.
Y así fue. Dejaron atrás aquella época de violencia, en la que vivían en medio de la incertidumbre y de largas jornadas de guardia en su natal El Carmen de Bolívar, en la subregión de los Montes de María.
“Cuando comenzaron los diálogos, ya sabíamos que queríamos otra vida para nosotros y nuestros cuatro hijos, y no podíamos permitir que crecieran estando lejos de sus padres”, comenta Diomedes.
Como parte de su proceso de reincorporación, en El Carmen de Bolívar, donde nació y creció, Diomedes comenzó en noviembre de 2019 su nuevo proyecto de vida, y hoy es un próspero negocio en los Montes de María: ‘Tienda y variedades la nueva esperanza’.
Esta tienda, cuyo nombre representa el anhelado nuevo comienzo hoy es realidad gracias al acompañamiento y desembolso de un proyecto productivo individual, por parte de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN).
“El proyecto productivo que elegí es esta tienda. Consideré que era una buena opción y, hasta hoy, le he podido sacar adelante con el apoyo de mi esposa”, sostiene Diomedes.
De lunes a domingo, Diomedes se despierta a las 5 de la mañana y se dirige a la plaza de mercado para comprar los productos necesarios. Posteriormente retorna a su negocio y, pasadas las 7 de la mañana, abren las puertas al público. Su esposa lo ayuda con las ventas, con las cuentas y todo lo necesario. Juntos, tienen las mejores proyecciones para su negocio.
“Mi principal aporte a mi comunidad, en casi un año que llevo siendo tendero, es proveerles los productos básicos. Cuando me dicen que necesitan algo con urgencia y no lo tengo en la tienda, voy y lo consigo de inmediato en otra parte. Ha sido algo bonito, para mí y mi compañera, porque hemos demostrado que sí es posible creer en la reconciliación y sembrar en nuestra sociedad”, concluye Díaz Ortega.
Diomedes y Margeleis, celebrarán este 26 de agosto su primer díanacional del tendero y esperan que sean muchos más. Sus vidas son la mejor muestra del porqué la reconciliación y la paz con legalidad valen la pena.
