El gremio ganadero y las autoridades civiles están preocupadas ante el incremento de robo de ganado en el departamento de Córdoba, práctica que se ha vuelto recurrente en la zona rural, y la extorsión que ha llegado a límites inimaginables.
El gobernador de Córdoba, Alejandro Lyons Muskus, pidió a la Policía de Córdoba para que actúe de manera rápida y tome medidas tendientes a frenar el abigeato y la extorsión.
“No podemos permitir que este tipo de situaciones se presenten en el departamento. Debemos actuar con prontitud”, dijo Lyons en un consejo extraordinario de seguridad que se hizo en zona rural de Montería, el domingo en horas de la noche, tras el robo de 10 novillo de la finca del ganadero Adolfo Jáller, ubicada a pocos metros de un CAI de la Policía, en el kilómetro 15, que de Montería conduce a Planeta Rica.
El mandatario anunció además que hay una recompensa de 10 millones de pesos para las personas que den información relacionada con la banda de abigeos, integrada por cuatro personas y señaló que mañana realizarán un nuevo consejo de seguridad con el fin de tratar los dos temas que están generando gran preocupación entre los miembros de la comunidad.
Los ganaderos señalaron que la situación es crítica y que la vienen denunciando desde el 2013 cuando se empezó a disparar el índice de robo de ganado. “Los abigeos llegan a las fincas y ordenan que embarquen el ganado a los camiones como si fueran los legítimos dueños”, dijo un vocero del gremio. Y efectivamente así ocurre. En el robo de 10 novillos a la finca de Jáller llegaron cuatro hombres armados, amarraron a los trabajadores y luego subieron los animales a un camión Dodge 600, de color azul, cuyas placas están en poder de las autoridades.
En zonas como Chinú y San Andrés de Sotavento está incrementando el robo de ganado desde hace varios meses y pese a que reciben la ayuda de la Infantería de Marina no se ha logrado frenar la situación. Piden aumentar la vigilancia a los mataderos clandestinos para ver si ello incide en la reducción del abigeato.
También manifestaron su preocupación porque en algunos casos están sacrificando las reses en las mismas fincas y las dejan muertas en el lugar, lo cual los hace presumir que es una retaliación por no pagar las ‘vacunas’ que están cobrando a los ganaderos.
